Rompiendo Máscaras

19 01 2010


Hay ocasiones, momentos de la vida en los cuales por más que nos resistamos, y por más que tratemos de evadir o escapar de ciertas cosas, nos resulta sencillamente imposible.

Si bien es cierto que todo cuanto hacemos lleva una cierta carga de voluntad, también existen veces donde el destino parece conspirar en nuestra contra como ya alguna vez lo dije… sin embargo la cuestión va directamente relacionada al mero hecho de enfrentarnos ante una realidad exageradamente apabullante.

Ahora vestidos como esos guerreros del encordado, me parece que puede llegar a ser mas fácil la lucha contra un destino no muy motivador y complicado; y es que todas las personas, los seres humanos necesitamos un elemento que no haga fuertes capaces de luchar contra la adversidad… nuestra máscara de luchador.

En un inicio las culturas que labraron la modernidad como la conocemos hoy por hoy, tenía, manejaban conceptos muy particulares, pero todos hacen referencia al uso de máscaras, antifaces muchas veces con fines rituales que no solo cubrían el rostro de su portador si no que en muchas ocasiones le concedían poderes, valor y nuevas aptitudes para poder desempeñar actos y hazañas muy particulares.

Existen varios ejemplos, allí esta las máscaras del teatro, dentro de la cultura griega, el actor al tener una cubierta ya era un personaje diferente, si en efecto encarnaba una realidad que probablemente no era la suya, peor que muy seguramente valía la pena representar, hablamos de un oficio cultural. Un ejemplo más poderosos de las cubiertas es más interesante dentro de las culturas y civilizaciones guerreras, los soldados era invencibles al portar sus legendarias máscaras y cubiertas, ninjas, samurais, caballeros varios, todos eran más valientes y poderosos al encarnar sus colores y sus diseños en el campo de batalla.

La exaltación de las divinidades debe de involucrarse también en el uso de una aparente cubierta, puesto que emulamos ser estas mismas, imitamos su poder y acariciamos sus poderes al sentirnos plenos como los dioses con tan solo usar una fachada.

La pregunta esta en el aire… cuándo y en qué momento la gente transformamos la protección que te da poder en el combate en un combate por protegernos, desviamos o no un valor para ocultarnos cómo somos, o por el contrario sigue vigente.

Yo solo puedo afirmar que siempre nos sentimos más seguros, ya sea para encarar al mal y ver de frente lo temible, o para persuadir y controlar nuestras debilidades, se trata de el águila brava d e nuestro escudo que se divierte jugando a los volados, aveces con la vida y aveces con la muerte.

Todo depende del enfoque y del uso que le demos, pero se trata de una realidad que no nos es ajena… es un artefacto para luchar o se trata de un escondite.

continuara….

(este es el inicio introductorio de un debate que trata de ilustrar de manera interesante el doble uso y la doble aplicación de conceptos la próxima entrega titulada desenmascarando la persona es más clara a ese respecto y el fin de la trilogía de regreso envuelto en seda culmina de manera excepcional e inesperada este interesante debate)

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A dos de 3 caídas, primera caída…

5 01 2010


Ya alguna vez he mencionado cómo es que la vida de cada uno de nosotros es, si no igual a una obra de teatro, si algo demasiado cercano a ella, me atrevería a decir que se trata de un musical dispuesto en varios actos, no lo sé bien, pero es una idea que me gusta mucho.

Así mismo, y hablando de todo aquello que rodea a nuestra existencia(y muy seguramente debe de tratarse a ciertas aficiones que tengo), me gusta pensar en toda aquella parafernalia que la adorna, el folclore que le damos y los diferentes matices que incluimos en ella, lo diré así: es la forma en la que construimos y le damos vida al personaje, no tiene que ver el guión o el libreto,se trata de la personalidad misma.

Esa personalidad de la que hablo, solo se puede expresar y ver reflejada en luminosos escenarios, recintos repletos de seguidores donde existe la eterna dicotomía entre el bien y el mal, engarzados en una épica batalla situada sobre el majestuoso campo que solo un encordado puede proveer y sustentada sobre el honroso “a dos de tres caídas sin límite de tiempo”.

Sin ninguna intención de convencer o persuadir, se me antoja curioso hacer esta reflexión de este modo, ya que si bien es cierto, no hemos tratado el bien ni tampoco el mal dentro de este espacio y el ejemplo más ilustrativo esta justamente en la Arena México, “Catedral de la Lucha Libre”.

El ser humano, ha sido clasificado, etiquetado e incluso estigmatizado como un ser bueno o como malo, ejemplo uno: “el hombre es bueno por naturaleza”; ejemplo dos: “el hombre es el lobo del hombre”, con esa primer idea en la mente habría que ubicarse en terreno neutral, y no cuestionarnos cómo es somos nosotros mismos, buenos o malos ya lo somos y lo ideal será no justificar nada diciendo que existe una predisposición genética en el código del ADN, muchas cosas que nos determinan son elecciones que hemos tomado, caminos que optamos seguir.

En el centro de la ecuación, con ganas de apreciar el espectáculo de la sociedad desde primera fila y localidades de ring, veamos que ocurre: todo da inicio cuando llega la hora señalada las luces se apagan de pronto, y paulatinamente una minúscula luminaria nos deja ver algo, y así sin darnos cuenta el camino que conduce al escenario donde se toman las decisiones, se actúa y se pagan las consecuencias de lo que se hace y se deja de hacer esta claramente descrito… una voz impresionantemente profunda comienza la presentación de los míticos guerreros.

-“Representando al bando de los rudos…(se dice una serie de atributos, títulos, campeonatos etc. y desde luego el nombre del personaje)” al tiempo que suena un tema musical con el cual identificamos al villano, y su silueta por todos conocida, con su estilo característico y colores emblemáticos llega hasta el escenario.

Poco tiempo transcurre para que el anunciador diga: “(serie de atributos bla bla bla) digno representante de los Científicos/Técnicos…” y en esta parte detendremos un poco esto; lo que tenemos hasta este punto es la afirmación categórica y racional de los dos roles, desde luego era de esperarse todo tiene un contrario complementario, lo único espectacular esta en el juego de actitudes, posturas, el modo en que se interactúa con los demás asistentes, pero sobre todo lo que proyecta el equipo de cada cual.

En términos generales, los malos y los buenos no tienen grandes diferencias, botas para luchar, algunos máscaras otros no, vestuarios en lycra ya sean diminutos o más conservadores, todo es similar, el diseño de la apariencia es personal, y como afuera del ring ocurre, aveces es difícil diferenciar a los buenos de los malos a simple vista, las acciones en el campo de batalla son las legitimas muestras que identifican a los participantes.

Hasta el momento actual tenemos a dos sujetos aparentemente de las mismas condiciones, en cuanto a físico, distanciados por la experiencia, o por los logros, pero diferenciados por sus acciones y tendencia, nunca por su desempeño. dejemos que avance al cinta ya los gladiadores dueños del pancracio se encuentran intercambiando golpes, llaves, contra llaves y lances.

Aquí y justo aquí es donde se ve claramente la similitud de la que tanto hablo, comicamente, comoparte de un espectáculo se evidencian arquetipos y estereotipos del bien y del mal, los rudos montoneros y tramposos, rompen las reglas a voluntad, y tratan de hacer daño al adversario, por otra parte los técnicos, elegantes y disciplinados deben luchar contracorriente para contender de manera justa y digna, acatando las disposiciones de la autoridad.

En algunas veces la clase y el fruto del esfuerzo bien intencionado es capaz de lograr la hazaña y ganar el encuentro, pero otras tantas en el último segundo una viveza ruda arrebata el legitimo triunfo al bien, en otras mas desde el primer instante la supremacía del más fuerte se lleva la victoria, y en algunas otras no importa perder si al final podemos desquitarnos a la mala.

Como parte de una dramatización, lo vemos, lo disfrutamos y al ser entretenimiento no lo cuestionamos, sin embargo yo sostengo que allí arriba del entarimado estamos representados todos como una sociedad universal, nuestros valores y actitudes rebasan las cuerdas y los vestidores y somos nosotros mismos los que contendemos día a día toda la vida.

Unas como rudos y otras como técnicos, por que somos seres humanos con humor cambiante y elecciones abiertas todo el tiempo tratando de hacer lucir nuestros colores personales en lo alto de la arena ante los que nos rodean, en la fantástica búsqueda del reconocimiento, obtención de logros, crecimiento y desarrollo.

Ahora podemos entender que la representación dramática de la que hablo es basta y compleja, pero colorida y emocionante.

Todos somos Luchadores, yo me defino como de los Independientes, no me gusta sentirme atado a ninguna parte, rudo o técnico, no lo se me cambio constantemente de bando, no para entender ambas escuelas, por el contrario mis pasos me han llevado a militar en todas las filas y solo me doy cuenta después de mucho tiempo de haber estado en ellas…

Obviamente después habrá mas comentarios acerca de esta alegórica comparación, total estamos hablando en el mundo de a dos de 3 caídas..