Prediciendo el futuro…

18 08 2010

Como siempre yo llegaré a pie,   cruzaré la puerta de vidrio que divide un lado del otro, no sin antes lanzar esa mirada penitente al cielo esperando ser visto en esta ocasión.

Como siempre llegaré después de hacer  un recorrido plagado de imaginación y de ideas, llegaré con esa sensación que agita el corazón y reanima el espíritu, definitivamente me sentiré emocionado.

Al cruzar la puerta sentiré como mis latidos y mi respiración se vuelven cadenciosamente amables, cerraré apretando los ojos y tomaré ese ultimo suspiro.

Al soltar el aire me sentiré un tanto aliviado y la sensación de emoción no habrá disminuido, me esforzaré por conservarla durante todo el tiempo posible, recorreré el lugar con la mirada.

Entraré dando pasos seguros de quién esta buscando algo, en ese momento me daré cuenta que aún hay muchas cosas por hacer, palabras por decir, momentos que vivir.

Viviré una sensación grata poniendo en práctica mi táctica, escucharé y hablaré, me esforzaré al máximo para construir con palabras ese puente indestructible, pues es lo único de lo que me he sentido orgulloso a lo largo de los años.

Querré acariciar las huellas del alma con los soplos de sílabas que seguramente dirán en silencio más de lo que dicen en el eco, pero después reflexionaré para entender que hay cosas que se deben materializar de muchas formas.

En ese momento empezaré con la aventura de  las formas del capricho de un pensamiento en las formas y figuras concretas de un sentimiento.

Pasaran las horas como agua y al final no sabré como despedirme, pero lo haré sabiendo que no todo debe de pertenecer al mismo momento.

En el último momento descubriré la mejor forma de anunciar un hola en ese adiós, para volver a repetir estas líneas cuanto tiempo sea necesario.

Procuraré estar alerta siempre, para aprovechar al máximo esa oportunidad.





Cuando entre caperuzas te veas

17 08 2010

Ayer empecé una vez más con el rigor de la educación, sin embargo ocurrió un hecho por demás interesante y sobresaliente, verán en medio de lo que pudiese ser una clase ordinaria de planificación maestra de recursos y otras etceterosidades ingenieriles, el docente conminó a los educandos a hacer una veloz y ágil presentación empleando el siempre válido método de la ruleta rusa.

Para los que no estén familiarizados con el método, este consiste en que un sujeto seleccionado por el  profesor hace su presentación, y este debe señalar a su sucesor, quien debe hacer lo mismo hasta que se agoten las opciones. Sí, suena ridículo, pero fue divertido, quizás para “rombitos”, “camisita”, “cuadritos” o al brother que nadie recordó al final no fue tan ameno, pero al final gustó en términos generales.

Y allí estaba yo sentado, con mi nuevo y flamante equipo compuesto por desconocidos amigables, cuando de repente el mismo método me llevó a contar la historia de Caperucita roja, así es queridos lectores imaginarios, muy querida lectora no imaginaria,  amigos y seguidores en las clases de especialidad en dirección de operación cuentas cuentos, es por eso que compartiré mi versión con ustedes.

Caperucita roja

una versión adaptada por Indigo.

Caperucita roja, ok, como su nombre lo indica se trata de la historia de una chica que portaba una caperuza roja y como estaba chiquita le decían caperucita.

En cierta ocasión su mamá le dijo -lánzate a ver a tu abuela y llévale estas cosas, y le entregó una canasta llena de souvenires varios, camisetas, discos algunas calcomanías y otras cosas de conciertos y giras de su grupo favorito Iron Maiden.

Caperucita, como estaba de sabático accedió sin mayores problemas y salió a casa de su abuelita, quien curiosamente vivía en una casa en algún lugar del bosque de la localidad, presumiblemente el bosque de Tlalpan, por que el de Aragón esta muy lejos, feo y seguro huele mal, no es que Tlalpan este mejor, pero quién vive en un bosque de todos modos.

Como sea caperucita se adentró en el bosque, donde había un lobo que tenía pinta de vago y semblante  hambriento, era curioso, por que siendo lobo podía hablar, cosa que parece imposible para muchos vagos, anway, el lobo al ver a caperucita, se la saboreó y dijo -uhhh me la voy a comer.

(interrupción del docente – estamos  hablando de la versión para niños, yo contesté -ja! y lancé una risotada, farfullé esa no me la sé haré un intento, después proseguí).

El vago, es decir el lobo, aparentemente más listo que muchas personas que quizás conozco, de alguna forma logró llegar antes a la casa de la abuela y se disfrazó con la ropa de cama de la abuelita, una pijama con gorrito y mangas largas, se colocó dentro de la cama para recibir a caperucita.

Aquí solo hay una caperucita que  ya sabía a que le tiraba, por que con insinuaciones del tipo: “Ahhh pero que grande tienes…(agregar aquí algo) .”, no hay muchas justificaciones.

(2da. interrupción del maestro – muy bien contado, -hombre muchas gracias (aún no acabo pensé) ).

En fin no me dejaron terminar el cuento, pero fue del agrado popular, hubo risas y júbilos en los espectadores, he de confesar que este es el tipo de clases que me gustan, espero que todos tengas un buen inicio de semestre.





Con una humeante taza…

15 08 2010

Queridos lectores imaginarios, muy querida lectora no imaginaria, amigos, seguidores y todos y cada uno de ustedes que tienen a bien regalarme unos cuantos segundos de su tiempo al pasar por aquí sus miradas, por lo general, empiezo a escribir y al final decido el titulo de los comentarios, digo en realidad es más simple para mi nombrar algo que ya está hecho, que describir alguna cosa, pues siento que limita mi enorme creatividad ingenio y derroche de talento; pero en esta ocasión ya sé de qué voy a platicarles, haciendo una pausa a las historias y  en lo que tenemos más noticias de Sarah me ha parecido agradable responder a algunas de las preguntas que me han hecho.

Verán, yo soy de esos tipos que casi todo, o la mayoría de las cosas las comenta en medio de un humeante café, al sazón de unos tacos o al calor de unas chelas, y la gente me dice “hey, Indigo, qué es eso”, bueno queridos lectores imaginarios hoy vamos a desvelar ese misterio, o al menos eso intentaré.

La verdad es que soy una persona accesible y de gustos gastronómicos muy pero muy simples, y si a eso le sumamos la buena compañía y una charla, tenemos un momento excelente, incluso puedo afirmar que cada vez entiendo más cosas sobre mí mismo, aunque usted no lo crea.

De cualquier forma y después de la breve descripción, la única respuesta se encuentra en la charla, sin duda es lo más importante de todo, porque  efectivamente quién querría beber una chela caliente, a menos que te ubiques en el centro de algún pintoresco, pero radicalmente conservador, pueblito alemán, creo que a la inmensa mayoría nos gustan frías.

Si bien es cierto, la charla debería ser “el factor importante” pero la idea popular es que siempre se ve condicionada por la compañía, ya que definitivamente la persona que está a tu lado bebiendo o comiendo contigo es con quien hablas ¿no? Pero hoy vengo a decirles que la charla no es importante, incluso no puede existir todo se basa en esa sensación de comodidad que debería de estar presente. Esa sí que es importante.

Y esa sensación de comodidad se da justamente allí en la grata experiencia que resulta ser  patrocinada por la compañía, muchas veces cuando contemplo el fondo de mi taza como si de allí emanaran las respuestas o cuando veo a cualquier punto fijamente mientras escucho o pienso lo que voy a decir, es que experimento esa sensación, en ese momento la charla se da naturalmente, me consta.

Y aunque siempre digo que mis palabras suenan mejor cuando las escribo les diré hoy a todos un secreto, cuando en verdad lo quiero me gusta más oír el silencio en compañía. Porque así es la música, mezcla de sonidos y silencios, porque así soy yo.

“Todo comenzó aquel día que dejé que las palabras poco a poco se convirtieran en ideas y las ideas poco a poco llenaran el papel y relataran los eventos de la memoria, y al dejar que la tinta de mi pluma azul corriera como si tuviese vida propia comprendí que la música guarda aún secretos que están por conocerse.”

Indigo, julio 2010





Tarde de martes

13 08 2010

A lo lejos el sonido amable y cadencioso de aquella fuente se mezclaba con las voces procedentes de la gente que al pasar va comentando sus cosas, ligera brisa en una tarde de un verano que esta por terminarse, calurosa pero con animo de lluvia, revela que la música aun nos guarda secretos por descubrir.

Algunas palomas que parecen dominar el caminar del mismo modo que el volar,  se concentran en la banca que cercan con sus veloces pasos y toman algunas cosas que bien podríamos llamar comida, del otro lado, algunos niños han tomado el atrio para jugar al fútbol, rápidamente flanquearon sus porterías y el balón rodó.

Durante algún tiempo me sentí tentado a conocer el interior del edificio de enormes muros grises, gruesos y longevos que con el sol de esa tarde pintaban sombras del pasado y dibujaba en los trazos de la memoria alguna historia que yo ya había escuchado, es por eso que decidí visitar ese lugar.

La única referencia que tenía era la noción de que quizás mis bisabuelos dedicaban sus tardes de domingo a la contemplación de una escena similar, pero con los rasgos de aquellos años, sin embargo en el fondo de mi corazón siento que el lugar no podría haber cambiado mucho.

Después de atravesar con maestría algunas calles e identificar perfectamente el mercado de San Juan justo, me recibía con animo la calle de Buen Tono,  y el perfil de piedra de una escurrida y grande fuente donde una niña contenta salpicaba a su alrededor, dibujé una mueca que pretendía ser una sonrisa.

En medio de un paisaje de árboles y luminarias, farolas negras, busqué un sitio que me permitiera ver a mi alrededor y una mezcla de luz y sombra me señalo dónde estaba, simplemente me acerqué.

Inevitablemente tomé ese aire que te sobra para alcanzar todo aquello que te hace falta, lancé un suspiro y al cerrar los ojos, vívidas imágenes de un pasado que solo recuerdo por relatos cobraron vida por algunos segundos, al abrirlos todo parecía un poco más claro, instintivamente miré al cielo para una vez más realizar mi eterna búsqueda, y al hacerlo algunas cosas pasaron por mi mente lograron que saliera un tímida risa.

Ya con un semblante más amable me recargué en el respaldo que ofrecía la eterna herrería de los viejos parques, durante muchos minutos me concentré en el paisaje, en todos los detalles y en ninguno al mismo tiempo, como si fotografiara de forma clandestina cada centímetro que recorría mi vista, me percaté de muchas cosas y me dije ¿… será posible… ? mientras visualizaba las formas que deberían de conformar un pasado que aun no existe de un futuro que ya he soñado,  por unos instantes casi pude ver a Sarah …

Al dejar volar mi imaginación con la mirada fija sobre aquella iglesia, no sé en qué momento comencé a pensar en mi misma problemática, todas las cosas que me aquejaban en ese instante empezaron a verse un poco más grandes, agobiado y un tanto inseguro con respecto a tantas cosas me sentí solo, había perdido la sonrisa, sin embargo no podía dejarme derrotar por esa sensación.

Tomé un cigarrillo, y lo consumí despacio, como si al hacerlo quemará esas sensaciones; el propósito del recorrido de esa tarde era justamente pensar en más cosas, en algunas diferentes y en otras agradables, tratar de darle nuevas pinceladas a aquellos trazos de la memoria, con el segundo cigarrillo fantaseaba un poco.

En medida que la sombra se fue haciendo mas grande y se perdía como una mancha uniforme por todos lados supe que era tiempo de partir, aunque contemplaba mis viejos tenis grises como si allí se encontrara la respuesta, me había quedado con una sola idea en la mente, me levanté le dí un vistazo general a todo el conjunto para no olvidarlo y prometí volver para en marcas esos recuerdos ajenos.

Tomé la calle de Ayuntamiento, y después San Juan de Letran, hoy Lázaro Cárdenas, seguí hasta Bolivar, y convencido de mi idea me pregunté una vez más ¿… será posible… ?, levantando la cabeza hasta que me acariciaron la frente los pocos rayos de luz que se colaban por entre las nubes justo cuando se muda al ocaso, volví a suspirar y a entretejer esa sonrisa rara que algunas veces hago.

Abordé un ruidoso camión, contesté una llamada y al caminar la última cuadra para llegar a mi casa me sorprendí a mi mismo tarareando:

“So many people telling me one way
So many people telling me to stay
Never had time to have my mind made up
Caught in a motion that I don’t wanna stop.”





Caminado con paraguas…

10 08 2010

Alguna vez han sentido esa extraña sensación de que se han equivocado… para ser muy franco yo si la he tenido y de qué formas, hoy es uno de esos días en los que más que nunca pienso que me equivoqué grandemente al momento de elegir carrera.

Sí, así es queridos lectores imaginarios, muy querida lectora no imaginaria, amigos, seguidores y todos los demás, para la mayoría de ustedes no debe ser un misterio, yo soy una de esas miles de personas, que probablemente se dediquen a algo que no les apasiona, que no les gusta o que ni les interesa, suena patético, pero ja! me encargaré de demostrar lo contrario.

Verán, en efecto, si somos rigoristas, si soy rigorista con mi propio yo, sería como en aquella lluviosa tarde cuando iba por la calle con mi “partner”  con su paraguas mágico que es capaz de abrirse hasta quizás poco más de 100°  desde la vertical.

Yo le iba diciendo que me hubiera gustado estudiar algo como Literatura Iberoamericana, que quizás fallé en mi elección, mientras sujetaba el mencionado aparato para evitar, evidentemente que hiciese su acto de magia, le dije -yo no me siento ingeniero, y no me siento literato, para unos soy demasiado numérico, para los otros soy demasiado literario… sé lo que van a decir, y los apoyo eso apesta, pero a todos nos pasa de vez en vez… si nos pasa ¿verdad?.

De cualquier forma cuando ayer estaba pensando que quizás esta cosa que decidí estudiar ha sido la peor de las elecciones que he tomado, y yo sé que he hecho muchas malas elecciones, para mi beneplácito me di cuenta de varias cosas que enmarcaré como guía y aporte a la humanidad.

¿Cómo saber si la !”#!$”%”& cuando elegí carrera universitaria?

by Indigo.

Auto evaluación.

Instrucciones: usted debe de responder únicamente con si o con no a las siguientes afirmaciones, en caso de duda la respuesta seguramente es no, pues esta científicamente comprobado.

  1. Fui capaz de realizar las tareas que se me asignaron a lo largo de 8 semestres …
  2. Aprobé todas mis materias…
  3. Sé lo suficiente de varios temas para decir que estudié lo que digo haber estudiado…
  4. Aprendí cosas que realmente pueden servirme después…
  5. Conocí gente interesante qué hoy cuento como amigos…
  6. Aunque no era mi placer estudiar, era interesante pues lo hacía con mis amigos…
  7. Compartí momentos, alegrías, tristezas y el contenido de mis exámenes con la gente que aprecio…
  8. Me dí cuenta que en ocasiones no es el qué se va hacer si no con quién…
  9. Pude ser honesto y abierto todo el tiempo y me sentí cómodo en ese ambiente…
  10. Comprendí que las pequeñas diferencias son las que nos acercan más…
  11. Me llevo un gran recuerdo de todo lo que viví…
  12. La razón para ir a clases empezó ser ir a ver a los amigos…
  13. La razón del empeño en los trabajos era no dejar solos a tus compañeros…
  14. Me encontré a mi mismo en los demás…
  15. No importa qué, me la pase bien por que estaba con mis amigos..

Evaluación de resultados:

Si la mayoría de respuestas afirmativas están en la sección uno (preguntas 1-4) solo implica que tiene capacidades suficientes para el reto universitario, puede que hubiese acertado, no se desmotive.

Si la mayoría de respuestas afirmativas están en el siguiente bloque (5-8) eso significa que usted es capaz de interactuar, también cuenta.

Si la mayoría de sus respuestas positivas son las del tercer y ultimo bloque  quizás se equivocó de carrera, suele suceder, pero realizó cosas más importantes, se mostró ta cual es y se comprometió a hacer su mejor esfuerzo para ayudar a los demás, es posible también que tenga muchas muestras que los demás también lo ayudaron y creó lazos y vínculos posiblemente fuertes y sólidos, encontró gente que se preocupa por usted cuando las cosas no le salen bien, es un caso muy particular de amistad y compañerismo.

Fin de la prueba.

Ja! lo ven hay cosas más importantes que preocuparse por si se elige bien o mal, como le decía a mi “partner” esa misma tarde,- hay que tomar todas las oportunidades, incluso en las que perder es una posibilidad, solo intentar lo que crees seguro no sirve de mucho-.

Todo lo que nos resulta ajeno nos llena de experiencias que enmarcan nuestra vida y nos pone en vía de probarnos a nosotros mismos hasta dónde podemos llegar, y aunque el ideal es hacer lo que te gusta desde siempre, algunos por miedo, o por presión o por cualquier cosa no lo hicimos, la cosa es reconocer que no debemos perder nuestros ideales, ellos nos marcan y nos definen.

Como me dijo mi “partner” esa misma tarde, -nunca es tarde para intentarlo-, así seguimos platicando mientras esa lluvia caía…





Casualidad… ok, es la primera

3 08 2010

“Solo le doy vueltas a las cosas que en verdad me interesan, solamente repito lo que me llama la atención, como si se tratasen de acertijos y misterios para resolver.”

Es muy curioso, solo basta una frase que he repetido hasta el más no poder y que me ha golpeado tanto, hoy subí a un taxi, el chofer me dijo: Lo que pasa joven, es que la gente trata de encontrar a Dios en todas partes, en todos lados, no se da cuenta que es un buscar sin sentido por que Él, está dentro, en cada uno de nosotros, para poderlo ver allá afuera, primero hay que encontrarlo aquí y apunto su pecho, como si señalará su corazón.

Definitivamente me quedé pegado en mi asiento, mientras me decía en voz muy baja, casi insonora, “será posible”, otra casualidad suspiré y llegué a mi destino y lo demás fue ir repasando que “una mera casualidad no puede ser tantas veces repetida”.

Sí, solo bastó que leyera esas líneas, que tratara de entender esas palabras y todo o algo empezó a cambiar, no se, los extraños me ice cosas que se relacionan los libros que leo me dicen algo que me recuerda el mismo tema, la calle, los colores, Ayúdame!!!

Indigo al servicio de la comunidad, seguiremos informando.