Red Wine

23 11 2011

Y de pronto como que todo entró en pausa, por un segundo todo estaba como en coma, y al instante siguiente ya sentía un inmenso calor en el pecho, solté mi arma; al mismo tiempo que acercaba mi mano ya vacía bajaba la mirada. -“Red wine” musité mientras cerré los ojos recordando a Luis Armando, sonreí.

Escuché pasar unos cuántos disparos más junto a mis oídos, zumbaban. Con un poco de gracia recordaba esa vez, la única vez que había ido al autódromo a ver los ensayos de una carrera de la CART, manchas de colores sin forma mientras me iba desvaneciendo. Pero ahora más que antes ya no podía arrepentirme de la vida que decidí vivir.

Sí,  al final terminé donde empecé.

¿Al caer ya estaría muerto? O tendría que pasar algo más… entonces sucedió… de entre los disparos distinguiría uno en particular, el mío, solo vi su rostro sucio,  clavaba la mirada en un punto  que se acercaba a gran velocidad, lanzó una vez más esa mirada retadora y la sonrisa cínica por última vez.





La respuesta en todo caso sería sí.

21 11 2011

Yo no sé por qué siempre tienes que tomar las cosas tan apecho, algo que me sucede a mí, no debería ser algo que necesariamente tenga que ver contigo, ¿recuerdas?, ese era nuestro acuerdo, lo tuyo siempre fue tuyo tanto bueno como malo, coincidíamos en varias cosas, pero nunca las compartiste conmigo.

No, no se trata de eso, tu más que yo sabes que nunca existió un nosotros, todo el tiempo se trató de un “tú y yo”; juntos, claro, pero nunca hubo un nosotros.  Al menos nunca lo sentí así, cada que lo buscaba por alguna razón te enfadaste, te alejaste y me hiciste notar la enorme debilidad e imposibilidad de nuestro… “nosotros” hasta que simplemente dejé de buscarlo.

¿Realmente opinas eso?,  y por qué jamás me lo dijiste, por qué permitiste que así pasara. Todo el tiempo parecías esforzarte en delimitar cada vez más tu espacio, ocasionalmente te acercabas, pero todo el tiempo supe que era por la proximidad del momento, no dudo que fue sincero, pero también sé que era cosa de un solo instante.

Sí, es cierto, pero en el fondo sigo siendo el mismo que esas veces, la sutil diferencia vive en que prefiero ya no reservarme, cuál sería el objeto de cuidar las formas y guardar la compostura si al final eso es lo que menos importa, llegué a la conclusión de que si pedía tu honestidad debería ser más abierto y dejaría de preocuparme en las formas. Admito que también he sido más feliz.