El Grito de ¿Independencia?

15 09 2010

Y así es como recordaremos a todos esos que nos dieron no solo Patria, también Libertad, con una celebración masiva, con fuegos pirotécnicos, desfiles, cantantes famosos, banderas que llegan a nuestros hogares, programas de televisión “educativos” y un gasto de miles de millones de pesos.

A unas horas de que se proclame otra vez el “grito”, queridos lectores imaginarios, querida lectora no imaginaria, amigos y todos,  la verdad es que no suelo hablar de política, la verdad es que yo creo que todos esos fulanos que portan el “poder”,  a mí no me representan,  yo no voté por ellos, y creo que no tendrían que actuar de la forma en qué lo hacen, de cualquier forma en esta semana del bicentenario en el mes de la patria quiero expresarles mi mas sincero y honesto repudio.

Verán, si dejamos a un lado que el país necesita educación, empleo digno, seguridad, estabilidad económica y nos concentramos de completamente en la celebración, lo mínimo sería que todo el artefacto y la parafernalia que lo rodean funcione, no como debe de funcionar o como dicen que lo hará, solo que funcione, saben qué mejor que eso, puede no funcionar, mejor debería de existir.

Sí existir,  como debiera de existir la independencia o la libertad y el sentido de nación, justo anoche en mi contestadora el gobierno federal dejó un mensaje, donde nos invitaba a vivir la celebración en la comodidad de nuestras casas y la espectacularidad de nuestros televisores. Para ser muy honesto lo primero que pasó por mi mente no fue un “desde luego, en mi casa esta todo más cerca hay menos gente y es mas barato”, ¡no’, yo no dije eso, más bien pensé algo así: “como quiera verlo estos cuates no tienen cómo garantizar la seguridad de toda la banda que puede llegar al Zócalo, posiblemente le temen a la multitud y en el peor de los casos, quizás saben que habrá balazos….”

Y por supuesto me he sentido más libre que nunca, tan lleno de libertad que decidí prender la tele, para ver cómo el noticiero pasaba la misma recomendación, para mi gusto en e radio al día siguiente… sí, también, y no dejo de sentirme contrariado.

Lo cierto es que si ya creía que mi país es un tanto malo en materia de seguridad, ahora siento un cierto temor, ojala sean puras locuras mías, no quiero prender la tele luego y que en el corte informativo digan el resumen de la tragedia con las imágenes de lo acontecido.

Intenté distraerme en las redes sociales, ¡error!, al menos cada hora me topo con un comentario, profundo inteligente y muy bien pensado de mis camaradas connacionales, donde ponen de manifiesto y en menos de 14o caracteres los más diestros y fundados argumentos histórico-sociales, contrastan y comparan figuras de la historia nacional, con una exquisitez y detalle sorprendente, ¿mencioné que lo hacen en menos de 140 caracteres?, verdaderamente ágil y audaz.

En verdad no es nada contra nadie, y no me quiero ganar el repudio de la banda, pero justo en este caso en específico por qué más Iturbide y más Maximiliano, digo quizás el primero representa  el primer y breve imperio mexicano y es la estampa de un héroe agridulce, que esta en los altares de la patria pero al mismo tiempo lo borraron del himno, y el otro es un pobre desafortunado, que llegó al país con engaños de una facción conservadora,  donde curiosamente militaba el hijo del “siervo de la nación”, Juan Nepomuceno Almonte,  hasta cierto punto contrastante con el padre, pero representaba la violación a la democracia, a la identidad nacional y al sentimiento de libertad, muy similar a lo que hoy EUA trata de imponer en Iraq, un presidente legal (emperador), selecto de los agraciados por la fuerza política dominante, (Napoleón III), sí, con un poco de atención desvelamos muchas curiosidades.

El punto es, ¿imperialismo impuesto?. O quizás es contra el buen Vicente Guerrero, digo por que si a esas vamos vivir con el deseo de tener patria es mejor que aprovecharse de la situación, el hombre vivió en la jungla, sufrió del mal del pinto y es más honorable vivir así con la frente en alto, qué tenemos contra Juárez, el es popular, hasta AMLO lo ama; tal vez mató al Max y era muy anticlerical y también duró mucho tiempo en el poder pero realizó bastantes cosas buenas como por ejemplo no dejar que la nación dependiera de los imperios extranjeros, como Díaz a quien si quieren más…. Ja! la contradicción apenas empieza.

Madero es el antagonista en la historia de Díaz, sí, estaba dañado, asistía a reuniones espiritistas, tenía mucho dinero, fue a la cárcel, envolvió a los ignorantes en su rollo, por que seamos francos las revoluciones no las organiza la raza, ni el pueblo, las planean las personas suficientemente cercanas para ver el poder y  desearlo, pero que están lo suficientemente lejos para tener que arrebatarlo, ya si es justo o injusto es otro asunto, pero la realidad esta allí y es esa.

Por qué debemos de amar a los dos, si el civil odiaba al general, como el general odiaba al de las leyes de reforma, sí periodicidad, pero la verdadera gran historia esta tejida entre Carranza y Díaz, Revolución de Tuxtepec, claro todos los conocedores de la patria seguro ya lo saben.

Yo creo que la tierra es de quien la trabaja, como creo que no hay más que personas, que la historia se escribe para consagrar no a los hombres  por encima de lo más conveniente, quiero pensar que nadie es mejor que otro, que todos actuamos y hacemos lo que creemos correcto en ese momento, ya que nadie hace las cosas con la intención de que todo salga mal, pero al mismo tiempo no podemos dejarnos de nuestros sentimientos, ellos siempre dominan nuestra razón.

Hoy quiero decirles que nadie es mas que nadie, el sentimiento de libertad se da con la unión, como en el teatro, hasta el más simple lancero es importante, no hay actores pequeños, hay actores pequeños, quizás yo estoy mal, pero no podríamos desear más a uno sin todos los que lo rodean, todos en sus justas intervenciones nos enseñan cosas, hechos de hombres justos que buscaban alcanzar un sueño.

Tal vez hoy no es más que el capricho de Don Porfirio, quizás la consumación se dio algunos años después, incluso no todos los cuates de los libros sean determinantes o definitivos en el trazo de la historia, no tengo elementos para sostenerme con más fuerza pero sé que si buscamos la identidad y obedecemos a la condena de ser libres eternamente, buscamos unidad, no le veo caso a los absurdos derramamientos de sangre de mexicanos como resultado de una guerra mal lograda.

Cuando iba a la primaria decían que el verde es la esperanza, que nos la dan como fayuca embarrada de fútbol y publicidades mal logradas, decían que el blanco trataba acerca de la esperanza, la que a la vida nos lanza, de poder soñar en un México con oportunidades, seguro, limpio, armonioso y próspero, y el rojo que simboliza la sangre de los héroes, como el alma obrera, como el que siempre esta trabajando y su descanso lo ocupa pa´soñar.

Queridos Todos, 200 años de buscar la única condena que tenemos y aún así recuerdo con orgullo y pasión el Credo de López Mendez,  que me regalo uno de mis primeros triunfos en la declamación que dice así:

I

México, creo en ti
como en el vértice de un juramento.
Tú hueles a tragedia, tierra mía,
y sin embargo ríes demasiado,
acaso porque sabes que la risa
es la envoltura de un dolor callado.

II

México, creo en ti,
sin que te represente en una forma
porque te llevo dentro, sin que sepa
lo que tú eres en mí; pero presiento
que mucho te pareces a mi alma,
que sé que existe, pero no la veo.

III

México, creo en ti,
en el vuelo sutil de tus canciones
que nacen porque sí, en la plegaria
que yo aprendí para llamarte Patria:
algo que es mío en mí como tu sombra,
que se tiende con vida sobre el mapa.

IV

México, creo en ti,
en forma tal que tienes de mi amada
la promesa y el beso que son míos,
sin que sepa por qué se me entregaron:
no sé si por ser bueno o por ser malo,
o porque del perdón nazca el milagro.

V

México, creo en ti
sin preocuparme el oro de tu entraña:
es bastante la vida de tu barro
que refresca lo claro de las aguas,
en el jarro que llora por los poros
la opresión de la carne de tu raza.

VI

México, creo en ti,
porque creyendo te me vuelves ansia
y castidad y celo y esperanza.
Si yo conozco el cielo, es por tu cielo,
si conozco el dolor, es por tus lágrimas
que están en mí aprendiendo a ser lloradas.

VII

México, creo en ti,
en tus cosechas de milagrerías
que sólo son deseo en las palabras.
Te consagras de auroras que te cantan
¡y todo el bosque se te vuelve carne!,
¡y todo el hombre se te vuelve selva!

VIII

México, creo en ti,
porque nací de ti, como la flama
es compendio del fuego y de la brasa;
porque me puse a meditar que existes
en el sueño y materia que me forman
y en el delirio de escalar montañas.

IX

México, creo en ti,
porque escribes tu nombre con la equis,
que algo tiene de cruz y de calvario;
porque el águila brava de tu escudo
se divierte jugando a los volados
con la vida y, a veces, con la muerte.

X

México, creo en ti,
como creo en los clavos que te sangran,
en las espinas que hay en tu corona,
y en el mar que te aprieta la cintura
para que tomes en la forma humana
hechura de sirena en las espumas.

XI

México, creo en ti,
porque si no creyera que eres mío
el propio corazón me lo gritara,
y te arrebataría con mis brazos
a todo intento de volverte ajeno
¡sintiendo que a mí mismo me salvaba!

XII

México, creo en ti,
porque eres el alto de mi marcha
y el punto de partida de mi impulso.
¡Mi credo, Patria, tiene que ser tuyo,
como la voz que salva y como el ancla…!

México Creo en ti.

México 1940