Septiembre

26 09 2010

Hay momentos en al vida dónde ocurren muchas cosas, periodos en los cuáles los sucesos que vivimos nos dicen de muchas y muy variadas maneras aquellos mensajes que no son evidentes, pero tampoco están tan escondidos.

Septiembre tiene la peculiaridad de ser lluvioso, y cómo ha llovido sobre la ciudad de México, yo decidí dejar que la lluvia lavase todo lo que tenga que limpiar y entre agua y aire se lleve todo aquello que no me hace sentir bien, lo doloroso, lo triste y el sentimiento de perdida que me agobiaba.

Para ser honesto este mes en particular ha sido eso para mi, un periodo dónde he podido aprender de mi mismo y de los demás. Justo hoy que regresaba a mi casa iba recordando algunas cosas.

La historia de este Septiembre, propiamente no empieza en septiembre, lo hace unos días antes con un evento del cuál se derivan 5 reglas importantes, anoche me dí cuenta más de su importancia y de su implicación, no para mí, para quien me las dijo y me dí cuenta por que le guardo admiración y cariño.

De cualquier forma, si existe un “dulce noviembre” parece existir un “reflexivo septiembre” o algo así, el mes me recibió con la promesa de emociones varias y de vivencias que recordaré mucho tiempo, ja! aveces me sorprendo a mi mismo preguntándome “será posible”, cuando de forma “involuntaria” me traslado una vez más a revivir algún episodio de mi septiembre, woow!! cómo me ha gustado pese a todo.

Mucho de todo, mucho para recordar, mucho para vivir, gracias septiembre. Ahora se hacía dónde van mis pasos y tengo muy en claro qué debo de hacer.





Prediciendo el futuro…

18 08 2010

Como siempre yo llegaré a pie,   cruzaré la puerta de vidrio que divide un lado del otro, no sin antes lanzar esa mirada penitente al cielo esperando ser visto en esta ocasión.

Como siempre llegaré después de hacer  un recorrido plagado de imaginación y de ideas, llegaré con esa sensación que agita el corazón y reanima el espíritu, definitivamente me sentiré emocionado.

Al cruzar la puerta sentiré como mis latidos y mi respiración se vuelven cadenciosamente amables, cerraré apretando los ojos y tomaré ese ultimo suspiro.

Al soltar el aire me sentiré un tanto aliviado y la sensación de emoción no habrá disminuido, me esforzaré por conservarla durante todo el tiempo posible, recorreré el lugar con la mirada.

Entraré dando pasos seguros de quién esta buscando algo, en ese momento me daré cuenta que aún hay muchas cosas por hacer, palabras por decir, momentos que vivir.

Viviré una sensación grata poniendo en práctica mi táctica, escucharé y hablaré, me esforzaré al máximo para construir con palabras ese puente indestructible, pues es lo único de lo que me he sentido orgulloso a lo largo de los años.

Querré acariciar las huellas del alma con los soplos de sílabas que seguramente dirán en silencio más de lo que dicen en el eco, pero después reflexionaré para entender que hay cosas que se deben materializar de muchas formas.

En ese momento empezaré con la aventura de  las formas del capricho de un pensamiento en las formas y figuras concretas de un sentimiento.

Pasaran las horas como agua y al final no sabré como despedirme, pero lo haré sabiendo que no todo debe de pertenecer al mismo momento.

En el último momento descubriré la mejor forma de anunciar un hola en ese adiós, para volver a repetir estas líneas cuanto tiempo sea necesario.

Procuraré estar alerta siempre, para aprovechar al máximo esa oportunidad.





Con una humeante taza…

15 08 2010

Queridos lectores imaginarios, muy querida lectora no imaginaria, amigos, seguidores y todos y cada uno de ustedes que tienen a bien regalarme unos cuantos segundos de su tiempo al pasar por aquí sus miradas, por lo general, empiezo a escribir y al final decido el titulo de los comentarios, digo en realidad es más simple para mi nombrar algo que ya está hecho, que describir alguna cosa, pues siento que limita mi enorme creatividad ingenio y derroche de talento; pero en esta ocasión ya sé de qué voy a platicarles, haciendo una pausa a las historias y  en lo que tenemos más noticias de Sarah me ha parecido agradable responder a algunas de las preguntas que me han hecho.

Verán, yo soy de esos tipos que casi todo, o la mayoría de las cosas las comenta en medio de un humeante café, al sazón de unos tacos o al calor de unas chelas, y la gente me dice “hey, Indigo, qué es eso”, bueno queridos lectores imaginarios hoy vamos a desvelar ese misterio, o al menos eso intentaré.

La verdad es que soy una persona accesible y de gustos gastronómicos muy pero muy simples, y si a eso le sumamos la buena compañía y una charla, tenemos un momento excelente, incluso puedo afirmar que cada vez entiendo más cosas sobre mí mismo, aunque usted no lo crea.

De cualquier forma y después de la breve descripción, la única respuesta se encuentra en la charla, sin duda es lo más importante de todo, porque  efectivamente quién querría beber una chela caliente, a menos que te ubiques en el centro de algún pintoresco, pero radicalmente conservador, pueblito alemán, creo que a la inmensa mayoría nos gustan frías.

Si bien es cierto, la charla debería ser “el factor importante” pero la idea popular es que siempre se ve condicionada por la compañía, ya que definitivamente la persona que está a tu lado bebiendo o comiendo contigo es con quien hablas ¿no? Pero hoy vengo a decirles que la charla no es importante, incluso no puede existir todo se basa en esa sensación de comodidad que debería de estar presente. Esa sí que es importante.

Y esa sensación de comodidad se da justamente allí en la grata experiencia que resulta ser  patrocinada por la compañía, muchas veces cuando contemplo el fondo de mi taza como si de allí emanaran las respuestas o cuando veo a cualquier punto fijamente mientras escucho o pienso lo que voy a decir, es que experimento esa sensación, en ese momento la charla se da naturalmente, me consta.

Y aunque siempre digo que mis palabras suenan mejor cuando las escribo les diré hoy a todos un secreto, cuando en verdad lo quiero me gusta más oír el silencio en compañía. Porque así es la música, mezcla de sonidos y silencios, porque así soy yo.

“Todo comenzó aquel día que dejé que las palabras poco a poco se convirtieran en ideas y las ideas poco a poco llenaran el papel y relataran los eventos de la memoria, y al dejar que la tinta de mi pluma azul corriera como si tuviese vida propia comprendí que la música guarda aún secretos que están por conocerse.”

Indigo, julio 2010





La sombra del viento y otras casualidades (comentario y reseña)

30 07 2010

Casi siempre me he considerado un artista (valga la expresión) medianamente bueno, creo que tengo talentos y ciertas dotes que pueden mejorar y aveces siento que con los años han ido superándose poco a poco, como ya lo han visto queridos lectores imaginarios, me gusta la música, lo que muchos de ustedes no saben, es que también suelo leer muy a menudo.

Recuerdo mis clases de calculo vectorial, leí varios libros a esas horas, el que más recuerdo uno que se llama Estirpe de Dragón, lo recuerdo por que justo cuando lo leía mi maestro replico a la audiencia, a nadie en particular, que era mejor no quitarle el tiempo a los demás, fingir que se hace algo o hacer otra cosa y no distraer al profesor, despegándome un poco de mi citada lectura, lo que salió de mis labios y seguramente sin pasar por mi cabeza fue un cortante profundo y sereno “sí, así como yo”.

El docente me miró con  una sonrisa burlona, lo ignoré y leí una obra entretenida.

En fin, justo ayer a eso de las 6 de la tarde me tomó por asalto que en verdad vivo en un mundo de casualidades, y una frase bastante interesante que me golpeó fuerte, creo que me quedé tendido meditándola como 5 minutos, solo para regresar a la realidad con el deseo y la inquietud de saber si es cierta.

Al iniciar esta semana, alguien cuya identidad no revelaré, ni será mencionada a lo largo de este post, para mantener el anonimato, me sugirió leer un libro que se titula “La sombra del viento”,  recordé que alguna vez me dijo que lo estaba leyendo, y en esta ocasión me comentó que un 2do amigo lo había leído ya, y que podría ser tema de nuestro círculo de lectura. Sí, hemos comentado algunos textos.

Ya con cierto interés y sin ganas de ocultarlo frente a ustedes mis queridos lectores imaginarios, con curiosidad busqué el mentado libro, me bastó unos instantes localizarlo y otros instantes obtenerlo. Esa misma noche le di una mirada general y la lectura inició el martes mismo.

Como por el momento soy pensionado, tengo tiempo para hacer cosas que me gusta hacer, le puedo dedicar tiempo a la lectura y a la música muchas horas al día sin preocuparme realmente por el tiempo invertido en tan bella acción, la cultura.

En fin, rápidamente las líneas me trasladaron a una España que gira entorno a un evento de gran relevancia, en términos generales el libro trataría la historia de un libro, de dos historias que se presumen paralelas y un montón de relaciones y coincidencias que son capaces de atrapar al lector, quizás no por el dinamismo propio de la obra, si no más bien con la familiaridad, intriga, ingenio y visión con la que ha sido trazada.

La existencia de varios elementos y de patrones que se repiten en la trama le otorgan al texto la armonía necesaria para imaginar conclusiones, resolver acertijos y especular un poco al rededor de los personajes, diálogos profundos, frases que rompen con el paradigma del tiempo y matices sociales de mediados del pasado siglo desenmascaran las psicología y una que otra vez la personalidad de los participantes, incluso en determinadas ocasiones justifican acciones y omisiones.

Al ir avanzando sobre la trama la persistente posibilidad de” adivinar la siguiente página” se evapora al revelarse el tejido principal del suceso y la última y más emotiva de las interacciones entre tal y cual personaje que guía de la mano al lector hasta el final entre la oscuridad de noches lluviosas, y tormentas de nieve y un misterio que al desvelarse, puede tener consecuencias significativas para todos los involucrados.

Un recurso que es explotado y permite la creación de diversos escenarios es el relato, convirtiendo la narración del tipo “ulterior” encabezada por el protagonista, en una obra claramente comentada, destacando dentro el “intercalado” la “simultaneidad” que cuentan los momentos en los que se desarrolla.

Pintorescos paisajes urbanos, y descripciones profundas, más no tediosas convierten a “La sombra del Viento” en un ejemplar interesante con mucho contenido y elementos dignos de extrapolarse, frases como: “Cuando te preguntas si amas a alguien, es que lo has dejado de amar para siempre”, Relatos implacables y contundentes como la misiva de “Nuri”, así como los lances filosófico-doctrinales de un tal Fermín, dotan a las narraciones de Daniel de gran peso y suficiencia para en conjunto sostener, conformar y encumbrar la figura de un fatigado Bohemio que tiene un carácter “romántico” enfundado en la apariencia de uno de esos “poetas malditos”, que arrastra varios seudónimos, todos con un pasado interesante y revelador.

La mayor de las casualidades, hace que yo mismo me vea reflejado en la narración, leyendo cosas que ya he escrito, cosas que he comentado y cosas que rescatan el espíritu de algunas de mis líneas, como si existiera una especie de conexión que desconozco entre nosotros, que definitivamente no es la Mont Blanc de Victor Hugo, pero quizás obedece a cosas más palpables como el amor, el deseo y la fe.

O quizás como leía ayer puede que se deba a “que los tiempos de Dios son perfectos, por algo pasan las cosas en algún momento”.

Eso es lo que me da el gusto de poder hablarte, de poder conocerte la creciente pregunta de un será posible.





Gafas oscuras (Críptico en Historias II)

29 06 2010

Una vez que deje caer de mi mano el último esfuerzo de lo que había sido un buen intento, no tenía más remedio que salir caminando, como siempre a mi mismo paso, que si algunas veces se volvía lento, era para asegurarme de poder regresar en el momento que mirando hacia atrás fuera necesario.

Pero en esta ocasión no sería de ese modo, el día estaba resplandeciente, y ese calor de verano me invitaba a salir al encuentro de más y mejores cosas,  tomé mi gafas oscuras y cerré la puerta, dejando guardado en algún lugar del interior todos los recuerdos y sensaciones de la lluvia del día anterior.

Cerré con llave, y tomé rumbo hacia lo desconocido, tal vez no contaba las horas, ni los minutos, tampoco los segundos, sabia que nadie lo haría por mi, pero de cualquier forma empece a ignorar todas esas cosas que se dicen, todas esas cosas que había dicho, lo que había leído y quizás las que yo no había hecho. Era ya momento de empezar de cero.

La luz y el color, las formas y las figuras que se crean con la intervención poderosa de este brillante sol de Junio, parecían persuadirme de abandonarme en sus manos,  y de seguir mi camino sin mirar atrás, el día de ayer ya se había terminado, no valía la pena pensar en cada detalle que había ocurrido esa noche, era evidente que la lluvia se había llevado todo, hoy ya había nuevas expectativas y otros planes.

Aunque me parecía sorprendente como podía cambiar el clima tan rápido, de un instante a otro lo que mostraba era una cosa y después ya era otra totalmente diferente, de cualquier forma siempre he sabido que es un tanto caprichoso, pero si hoy ya era soleado tendría que aprovecharlo.

Con un poco de esfuerzo me decidí a apretar el paso, y al tiempo que lo iba haciendo, los últimos suspiros de esa lluvia se fueron evaporando, no por que yo quisiera, simplemente el mismo clima se los llevó, me pregunto si quería despejarme el camino o cambiarme el panorama, ja! no creo que actúe para mi satisfacción personal, más bien lo hace más cómodo para el mismo.

De cualquier forma me decidí a olvidar de todo, tanto bueno como malo, para no tener nada que me atara a aquellos momentos, finalmente llegué a la esquina donde se cruzan varios caminos,  miré hacia ambos lados como viendo por dónde venía y hacía dónde se dirigía, sonreí amablemente y tan solo lo ignoré me encogí de hombros mientras el último de los suspiros de esa ruta se alejaba con la brisa.

A lo lejos se veían nubes grises, pero yo ya estaba lo suficientemente alejado para no repetir la experiencia anterior, agité mi mano en el aire despidiéndome de lo anterior, de pronto en el suelo, la primera de un periódico deportivo, decía “se va…, se va… y se fue” , musité que razón tienes, bien jugado destino, bien jugado.

Es curioso pero desde ese jueves, no ha vuelto a llover.





Críptico en Historias

26 06 2010

Aquella sensación de caricias frescas, que solo el aire de esta época del año es capaz de proveer, me acompañaba de regreso a mi hogar; el cielo había dejado de llover hace no mucho tiempo, pero los rastros de lo que había sido aún eran muy claros y por demás notorios en el paisaje.

Caminando sobre las calles mojadas lancé un suspiro, uno de esos que se sienten al mismo tiempo entre satisfactorios y expectantes, uno de aquellos que te impulsan a seguir adelante y te abrigan aunque el día este algo frío…

No podía dejar de pensar en lo que había ocurrido hace tan solo unos instantes cuando la tormenta aún estaba presente.

El sonido constante y rítmico de la lluvia creó la atmósfera adecuada, y así tan solo me dejé llevar, olvidé pensamientos y emociones, tan solo era lo que estaba allí y nada más. Un instante y nada más.

Poco a poco la lluvia dejo de caer, las calles y el ambiente se volvieron un poco más secos, la sensación de frescura permanecía intacta y solo quedaban  los charcos de aquella temporada que al ir caminando sobre ellos, se hacían cada vez más distantes y más secos.

Cuando finalmente llegué a mi hogar y que me di cuenta de todo lo ocurrido, noté  noté con cierto animo como las últimas huellas de mis pasos aún estaban frescas, las miré con cierta nostalgia, abrí la puerta las contemple solo un segundo más y me despojé de todo lo mojado.

Ya de madrugada, solté algunos buenos deseos y soñé con lo que soñamos todos en algún momento…

Al día siguiente amaneció soleado. Era natural se trataba de otro día diferente al anterior así como cambió el clima, ya había cambiado yo, me había impregnado de ese frescor y salía a conocer todo de nuevo las mismas calles, la misma gente, pero un poco diferente.

Las noticias me revelaban que todo estaba transformándose, nuevos encuentros se anunciaban, y los hechos más sobresalientes de la realidad pasada sólo formaban parte de la lluvia de ayer. Decidido a no hacer caso a ninguna de esas manifestaciones, y convencido de la nueva realidad tomé mis gafas oscuras y salí a buscar el sol.

Me desprendí de todo, de mi mano cayó esta imagen…

Solo seguí caminando… Con la mirada puesta en el horizonte, sabiendo que sí, es real.