Tarde de martes

13 08 2010

A lo lejos el sonido amable y cadencioso de aquella fuente se mezclaba con las voces procedentes de la gente que al pasar va comentando sus cosas, ligera brisa en una tarde de un verano que esta por terminarse, calurosa pero con animo de lluvia, revela que la música aun nos guarda secretos por descubrir.

Algunas palomas que parecen dominar el caminar del mismo modo que el volar,  se concentran en la banca que cercan con sus veloces pasos y toman algunas cosas que bien podríamos llamar comida, del otro lado, algunos niños han tomado el atrio para jugar al fútbol, rápidamente flanquearon sus porterías y el balón rodó.

Durante algún tiempo me sentí tentado a conocer el interior del edificio de enormes muros grises, gruesos y longevos que con el sol de esa tarde pintaban sombras del pasado y dibujaba en los trazos de la memoria alguna historia que yo ya había escuchado, es por eso que decidí visitar ese lugar.

La única referencia que tenía era la noción de que quizás mis bisabuelos dedicaban sus tardes de domingo a la contemplación de una escena similar, pero con los rasgos de aquellos años, sin embargo en el fondo de mi corazón siento que el lugar no podría haber cambiado mucho.

Después de atravesar con maestría algunas calles e identificar perfectamente el mercado de San Juan justo, me recibía con animo la calle de Buen Tono,  y el perfil de piedra de una escurrida y grande fuente donde una niña contenta salpicaba a su alrededor, dibujé una mueca que pretendía ser una sonrisa.

En medio de un paisaje de árboles y luminarias, farolas negras, busqué un sitio que me permitiera ver a mi alrededor y una mezcla de luz y sombra me señalo dónde estaba, simplemente me acerqué.

Inevitablemente tomé ese aire que te sobra para alcanzar todo aquello que te hace falta, lancé un suspiro y al cerrar los ojos, vívidas imágenes de un pasado que solo recuerdo por relatos cobraron vida por algunos segundos, al abrirlos todo parecía un poco más claro, instintivamente miré al cielo para una vez más realizar mi eterna búsqueda, y al hacerlo algunas cosas pasaron por mi mente lograron que saliera un tímida risa.

Ya con un semblante más amable me recargué en el respaldo que ofrecía la eterna herrería de los viejos parques, durante muchos minutos me concentré en el paisaje, en todos los detalles y en ninguno al mismo tiempo, como si fotografiara de forma clandestina cada centímetro que recorría mi vista, me percaté de muchas cosas y me dije ¿… será posible… ? mientras visualizaba las formas que deberían de conformar un pasado que aun no existe de un futuro que ya he soñado,  por unos instantes casi pude ver a Sarah …

Al dejar volar mi imaginación con la mirada fija sobre aquella iglesia, no sé en qué momento comencé a pensar en mi misma problemática, todas las cosas que me aquejaban en ese instante empezaron a verse un poco más grandes, agobiado y un tanto inseguro con respecto a tantas cosas me sentí solo, había perdido la sonrisa, sin embargo no podía dejarme derrotar por esa sensación.

Tomé un cigarrillo, y lo consumí despacio, como si al hacerlo quemará esas sensaciones; el propósito del recorrido de esa tarde era justamente pensar en más cosas, en algunas diferentes y en otras agradables, tratar de darle nuevas pinceladas a aquellos trazos de la memoria, con el segundo cigarrillo fantaseaba un poco.

En medida que la sombra se fue haciendo mas grande y se perdía como una mancha uniforme por todos lados supe que era tiempo de partir, aunque contemplaba mis viejos tenis grises como si allí se encontrara la respuesta, me había quedado con una sola idea en la mente, me levanté le dí un vistazo general a todo el conjunto para no olvidarlo y prometí volver para en marcas esos recuerdos ajenos.

Tomé la calle de Ayuntamiento, y después San Juan de Letran, hoy Lázaro Cárdenas, seguí hasta Bolivar, y convencido de mi idea me pregunté una vez más ¿… será posible… ?, levantando la cabeza hasta que me acariciaron la frente los pocos rayos de luz que se colaban por entre las nubes justo cuando se muda al ocaso, volví a suspirar y a entretejer esa sonrisa rara que algunas veces hago.

Abordé un ruidoso camión, contesté una llamada y al caminar la última cuadra para llegar a mi casa me sorprendí a mi mismo tarareando:

“So many people telling me one way
So many people telling me to stay
Never had time to have my mind made up
Caught in a motion that I don’t wanna stop.”

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Fuego para decir adiós.

6 07 2010

Recordé que esa había sido la primera vez que me vi obligado a desprenderme de algo importante, tan  solo habían pasado más de 7 años desde que emocionado y sonriente recibí esas breves pero conmovedoras palabras.

Curiosamente hoy las encontré, no recuerdo el por qué las había guardado (escondido), francamente sí lo recuerdo, fue para aferrarme a un recuerdo, quizás al principio sabía a la perfección donde encontrarlas, pero ya después la misma vida lo dejó hundido en algún lugar de la memoria.

Sin embargo, hoy al sostener ese porta retratos en mis manos supe a la perfección que ocultaba, como se abría y supe que hacer con todo eso finalmente.

Moví los seguros, retiré la cubierta y desplegué el doble fondo, y allí estaban… sostenía en mis manos esas dos pequeñas hojas de papel, una de ellas decía al reverso “guárdalo en un lugar especial” y ambas al frente esas cosas que se dicen los “enamorados”, paradójica e irónicamente lo último que obtuve de ella fue otro “post it”, con un contenido opuesto.

Eran muy pocas las palabras y una solo idea la que guardaban esos papeles que al salir de su encierro lucían exactamente igual que como en el día que ingresaron. Tuvieron que pasar una larga condena de cerca de 7 años para ver la luz una vez más, aunque fuese la última.

No fueron condenados a morir como los otros torpes papeles que fui encontrando esta mañana, mutilados y rotos, merecían algo más “digno” para su clase, a fin de cuentas eran la fotografía de un ayer algo lejano, que ya había terminado, pero que por alguna razón sobrevivieron más tiempo del permitido, fortuna o no les había llegado su hora.

Fueron leídos ceremoniosamente, a manera de homenaje para el fantasma de una ella que ya casi no logro recordar cuando sé que durante muchos días no pude olvidar, con esfuerzos traté de construirla en mi mente, pero solo los recuerdos que platico como experiencias de vida venían a mi mente, ningún rasgo de ella.

Resignado al fracaso de poder dibujar en mi imaginación su silueta, pensé en todo lo que crecí, en cómo maduré y en todas esos errores que juré no repetir y en todas esas cosas que he cumplido desde aquellos días, sonreí.

Me pregunté qué será de ella,  me habrá perdonado, olvidado, recordado o llorado como yo a ella…, tomé los cerillos y una chispa termino siendo fuego, y así se fue deshaciendo el testimonio y la evidencia física de un recuerdo.

Calcinados su esencia formaba parte de algo cada vez más lejano, pero  muy presente, su etapa se había terminado y su prisión recompensada, habían cumplido su función para siempre.

Ahhh GA, es qué acaso eramos muy jóvenes, en verdad te quería tanto cómo decía, cómo decíamos hacerlo, nunca lo sabremos, espero que estés bien y que la vida te haya dado todo lo que te mereces, yo por mi parte he crecido y madurado, aprendí que mi mundo no puede cerrarse a solo una persona, he cumplido algunas de las metas que te comenté esos ayeres, aún faltan algunas, pero no hay prisa ya llegarán.

Encontrarnos fue bueno, conocerte un placer… aunque aprendí más de ti al separarnos también aprendí mucho más de mi. Sí, soy diferente espero que igual tu. Y así como los antiguos sometían al poder del fuego los restos de los héroes, para acelerar su paso con los dioses, así con esto enciendo en fuego el último de tus recuerdos para acelerar su paso, hoy me dí cuenta que hace mucho tiempo que te deje ir para no buscarte jamás.





Críptico en Historias

26 06 2010

Aquella sensación de caricias frescas, que solo el aire de esta época del año es capaz de proveer, me acompañaba de regreso a mi hogar; el cielo había dejado de llover hace no mucho tiempo, pero los rastros de lo que había sido aún eran muy claros y por demás notorios en el paisaje.

Caminando sobre las calles mojadas lancé un suspiro, uno de esos que se sienten al mismo tiempo entre satisfactorios y expectantes, uno de aquellos que te impulsan a seguir adelante y te abrigan aunque el día este algo frío…

No podía dejar de pensar en lo que había ocurrido hace tan solo unos instantes cuando la tormenta aún estaba presente.

El sonido constante y rítmico de la lluvia creó la atmósfera adecuada, y así tan solo me dejé llevar, olvidé pensamientos y emociones, tan solo era lo que estaba allí y nada más. Un instante y nada más.

Poco a poco la lluvia dejo de caer, las calles y el ambiente se volvieron un poco más secos, la sensación de frescura permanecía intacta y solo quedaban  los charcos de aquella temporada que al ir caminando sobre ellos, se hacían cada vez más distantes y más secos.

Cuando finalmente llegué a mi hogar y que me di cuenta de todo lo ocurrido, noté  noté con cierto animo como las últimas huellas de mis pasos aún estaban frescas, las miré con cierta nostalgia, abrí la puerta las contemple solo un segundo más y me despojé de todo lo mojado.

Ya de madrugada, solté algunos buenos deseos y soñé con lo que soñamos todos en algún momento…

Al día siguiente amaneció soleado. Era natural se trataba de otro día diferente al anterior así como cambió el clima, ya había cambiado yo, me había impregnado de ese frescor y salía a conocer todo de nuevo las mismas calles, la misma gente, pero un poco diferente.

Las noticias me revelaban que todo estaba transformándose, nuevos encuentros se anunciaban, y los hechos más sobresalientes de la realidad pasada sólo formaban parte de la lluvia de ayer. Decidido a no hacer caso a ninguna de esas manifestaciones, y convencido de la nueva realidad tomé mis gafas oscuras y salí a buscar el sol.

Me desprendí de todo, de mi mano cayó esta imagen…

Solo seguí caminando… Con la mirada puesta en el horizonte, sabiendo que sí, es real.





A instantes

10 06 2010

Definitivamente siempre amanecerá, y allá a fuera hay mucha gente buena esperando a ser encontrada.

Queridos lectores imaginarios, muy querida lectora no imaginaria, estimados amigos y apreciados seguidores, hace no muchas horas mis pasos me guiaron de forma extraña y peculiar hasta conocer al “señor Tíbet”, un hombre de 84 años que jamás ha viajado hasta allá, pero que sabe que lo hará, que ha leído tanto de ellos y practica la respiración profunda, que me dijo hoy decidimos confiar uno en el otro, en un acto de fe, reconociéndonos cómo iguales ambos nos aceptamos y como viajeros del mismo camino nos adentramos en la búsqueda de lo que nos interesa…

Como no hay día que no llegue ni plazo que no se cumpla en un algunos momento, terminaré de dar esta vuelta al sol, ya llevo varias, y para ser franco hace muchos años al apagar las velas con todo mi corazón quería que fuera un año estupendo, y resultó ser uno de los peores,  pero hace un  año decidí que aceptaría todo lo que pasara, y realmente ocurrió de todo, y sí me la pasé muy bien.

De cierta forma en los últimos tiempos me he quitado mis temores tontos y realmente he aprendido a aceptar las cosas como son, y que hay muchas más cosas de las que imagino esperándome allá afuera, viví varios sentimientos y tomé buenas y malas elecciones, me sentí mal e hice sentir mal a algunos, pero eso pasa todo el tiempo.

Somos seres cambiantes, todo el tiempo nos transformamos en busca de nosotros mismos, hasta el punto de conocernos tal cual somos, creo que yo ya estoy distinguiendo realmente como soy, y me siento cómodo y seguro de lo que soy y lo que tengo.

En esta última vuelta, reconocí el valor que tienen para mí a los que puedo llamar amigos,  y no importa qué, fiestas, juegos, asaltos, canciones o estudio, han sido momentos increíbles solo por haber estado con ellos,  me di cuenta que hay alguien con quien decir “aja”, “etcétera”, y “uhum” tienen mucho sentido y ya no es necesario decir más cosas.

Ahora sé que hay alguien que con una mirada o una frase te intimida y te deshace, pero en las mejores ocasiones sus frases me han dado a entender muchas cosas y en verdad me han dado bastante perspectiva.

Sé que hay alguien que me entiende de forma peculiar,  con quien puedo hablar y decir tantas cosas y oír y escuchar tantas más, con quien el destino no me ha dado lo más solo lo mejor.

El destino me lleva a disfrutar la compañía de alguien posiblemente diferente a mí, pero que nos entendemos de una forma peculiar, que de cierta forma me permite hacer sonar mis letras porque siempre ha estado allí para leerme… sencillamente es magnífico.

Hay tantas cosas… cosas que surgen en diferentes momentos y en diferentes situaciones, que me han ido complementando y que han transformado el limón en algo  más cercano a una naranja, a todos ellos los conocí en el momento justo y con sus justas intervenciones me han ayudado a ser mejor persona.

Y recordar tantas cosas como  evangelistas, maestros de chino y de más cosas raras abordo de un metro, o interminables filas de autógrafos, inventar canciones a la hora de correr, poder perdonar y ser perdonado por tu amigo después de un evento triste, vivir momentos de ensueño en conciertos, el sazón de un café para decidir el futuro de unos cuantos, el hecho de poder decirle a alguien tengo miedo unas horas antes de una operación y recibir su llamada reconfortante es insuperable, como insuperable aunque sea mandarle un mensaje cuando suena una de sus canciones favoritas de aquel vive latino, no lo puedo explicar pero ha sido grato.

Como dijo el señor Tíbet

“decidimos confiar uno en el otro, en un acto de fe, reconociéndonos cómo iguales nos aceptamos y como viajeros del mismo camino nos adentramos en la búsqueda de lo que nos interesa…”

Sí, pronto empezará la nueva vuelta al sol,  y les digo algo, lo único que me importa en este instante es estar con ellos y ver  qué se necesita para yo empiece a dar de vueltas, lo demás sale sobrando, este ha sido un gran año gracias a todos los que han hecho esto posible.

QUE VIVA EL ROCK





Un Críptico de Sentimientos

8 06 2010

Alguna vez han oído la frase el que entendió; entendió, y el que no; no,  espero que sí.

vacío.

Desde el instante mismo en que estaba ocurriendo, dentro de lo más profundo de su corazón, sabía que recordaría ese evento durante el resto de los días venideros, y no se debió a otra cosa que no fuese el enorme sentimiento que lentamente se apoderaba de su cuerpo, esa sensación indescriptible y poderosa que viajaba como impulsos sobre la espina dorsal y que hacía erizar cada uno de sus cabellos al momento que sacudía su corazón en agitados esfuerzos por acariciar una vez más el aire.

aceptación.

Como una punzada se colocó  dentro de su pecho aquel sentimiento que todos conocemos, ese que medio da dolor y medio da alegría, que es lo suficientemente conmovedor para inundar los ojos pero lo suficientemente revelador que incluso da gusto sentirlo. Sí, aveces somos tan complicados.

Lentamente tuvo que hacerse a la cotidianidad, esperando que en algún momento regresará aquel momento que había sentido en aquella ocasión, pero que se quedó solo en  intento. Los días pasaron y el recuerdo permanecía latente, pero cada día menos sensible hasta que volvió a sentirlo.

el futuro incierto.

La misma naturaleza mezclo las cosas de modo tal que disfrazaron la sensación como algo normal, pero el destino se fue encargando de regresar al inicio, como siempre lo hace al paso del tiempo… La punzada reapareció solo que ahora era diferente, en qué se distinguían, era posible que mutará y se transformará aquella sensación que al tan solo oírla y verla llenaba el ambiente, o fue la aceptación, o quizás es la esperanza que ala vida nos lanza, o la nueva oportunidad de ahora empezar de nuevo y una vez mas.





El prólogo de una Historia que esta por escribirse.

21 05 2010


Introducción.

Hoy, justo en este instante me han surgido las ganas de escribir, al principio dije, debo de escribir un cuento, hace mucho que no escribo uno, uno realmente en forma y bastante interesante, al momento que recordaba los últimos relatos que te había contado acerca de ese joven poeta de rock que viaja por allí en busca de esa joven princesa de las tierras lejanas.

Pronto me di cuenta de que inexplicable e inevitablemente tendría que alejarme de la realidad y encarnarme en la ficción de mis propias letras, pues de qué otra manera puedo hablar de aquellos personajes, cuando se que son más reales de lo que las letras muestran.

Así que bajo ese pensamiento no me dedique a escribir, me concentré en buscarle matices de realidad a esa historia, puse mi interés en  construir con realidades esos pasajes, y tratarme de ubicar allí como un espectador para ser testigo de cómo una parte de un “nosotros” efímero se concretaba finalmente.

No tuvo que pasar mucho tiempo para que las andanzas y aventuras de aquel joven poeta de rock, dibujaran el paisaje de su propia existencia, entre duelos con hechiceros y caminatas entre paisajes coloniales, entre vistazos de un solemne y puro amor y despedidas momentáneas, poco a poco se fue hilando en realidad la  historia de aquel  momento.

Un ambiente construido por recuerdos,  labrado de momentos y fijado entre nubes de emociones e ilusiones  se alza sobre la vivida mirada de los corazones de quienes lo contemplan, siempre supe que me hubiera gustado poder vivir allí, y no solo a causa de su aparente serenidad y creciente posibilidad de convertir sueños y esperanzas en realidad, se trata más bien de el hecho de acariciar con manos de certeza lo que en este momento se veía tan distante, tan efímero y algo fugaz.

He alcanzado a recordar que jamás se había contado cómo es que el joven poeta de rock conoció a la bella princesa de las tierras lejanas, la historia cuenta que ese, el primer día, se conmovió por las lagrimas de cristal y de pureza que escurría por sus mejillas, pero otros afirman que el día que en verdad la conoció fue cuando él mismo lloraba la agonía de un sinsabor que alguna sombra le había arrebatado, en verdad nadie lo sabe, al menos no con certeza.

Pero hoy,  hoy tendría que decirles a todos la única verdad de esa historia para poder hacerle justicia a la bella princesa que habita en tierras tan lejanas, y esa verdad es que ellos no se conocieron solo un día, en un momento.

Todos los días se fueron encontrando, sus mismos pasos los han ido encontrando hasta acercarlos tanto que no pudieran separarse, pues en el fondo de sus corazones ellos mismos saben que uno de sus deseos más sinceros  es estar ese tiempo juntos y no separarse jamás.

El transcurrir de las estaciones y el cambio en las estrellas marcan que algún día sería posible concretar esa ilusión, pero los mismos astros marcan que hasta el instante en que ambos estén dormidos bajo el mismo sueño, será que se transforme en realidad, y ante eso ni yo puedo hacer algo, simplemente esperar que así sea.

La historia de estos peculiares personajes se ve trazada bajo las líneas del mismo poeta de rock, pues incluso antes de salir a combatir a los enemigos, es poeta y debe combatir primero el vacio de las ideas…





Medita Indigo.

3 05 2010

A lo largo de los últimos días, me he dado cuenta de varias cosas, he tenido que a voltear a ver a mi alrededor y una vez más darme cuenta que en ocasiones hay cosas que no veo por que simplemente no las quiero ver, y que también existen muchas cosas que simplemente dejo a un lado, no las supero, tan solo las dejo y ya.

Y es por eso queridos lectores imaginarios, primera lectora no imaginaria y lectores no imaginarios nuevos, que he de cambiar ciertas cosas, recobrar ideas, perfeccionar las que ya tengo y retomar esos caminos que están allí esperando, esperándome.

De tal suerte que lo primero que haré una carta, por que sé que al menos en mi caso mis palabras suena mejor, mucho mejor cuando las escribo.

Carta para nadie en especial, pero con algo en específico.

de Indigo Hare Krishna.

Posiblemente tratar de preguntar cómo estas, debe ser ya muy cotidiano, pero aún así lo hago y lo seguiré haciendo, por que no me puedo cansar de saludar y preguntárselo a todas las personas que conozco en varias ocasiones al día, por que supongo que todos son como yo, y que pueden llegar a sentirse de formas diferentes en diferentes momentos de un mismo día, por eso lo hago, por que quizás así me siento yo.

Me gustaría decirle a todos, todo aquello que más quiero y las razones por las cuales trato de mantenerme siempre cerca, sin embargo, casi nunca lo hago, me doy el lujo de que las cosas que si hago lo digan por mí, sé que algunas veces funciona y que otras no, aún no sé, pero creo que en mi caso funciona demasiado.

Hace tan solo pocas noches me dí cuenta que la mayoría de las cosas que me hacen pensar, son todas aquellas cosas que me inspiran y me hacen escribir, componer y arrancar sonidos y acordes a las cuerdas de Calíope al igual que de las teclas de mi viejo y muy querido piano.

Pero al paso del tiempo sé, que las cosas que más me gustan son las que me hacen hacer las cosas sin tener que pensar, las que me llevan a olvidar esos locos pensamientos y empapan mi mente de uno solo, fresco y sereno, aunque aveces llegue el momento de que se convierta en torbellinos de emoción.

Y aunque me empeñe en darle vueltas e ignorarlo, en el fondo siempre se qué es, siempre sé cómo superarlo,y admito que siempre he disfrutado más la música cuando he tenido en el alma esas imágenes, fotos vivas, de ilusiones y esperanzas, que he llamado de muchas formas, que les he puesto alas de ángel, que he visto como interesantes marsupiales o conejitos encantadores, que me han llevado a sentirme en un ring de lucha e incluso me han llenado de ese olor a chocolate y otras veces,  hasta de vainilla.

Puedo decir que sí tengo alma de trovador y corazón de bohemio, que me he vestido de poeta de rock, y luchado contra temibles enemigos, en fantásticas aventuras para describir momentos cotidianos, pero que quijotescamente termino retomando la razón solo para darme cuenta que eso no es lo que quiero de mí, aún sigo esperando ese algo que me hará complemento.

Mis enormes dudas todo el tiempo, me han llevado a conocer y a explorar tantas cosas, que sé que sé mucho de bastante, y que en muchas menos de las veces que me he imaginado, me ha servido demasiado, aunque no lo parezca, y aunque sea muy complicado de entender todo eso, solo me ha generado más y más dudas, hasta el punto de quebrantar mi misma fe.

No se cómo decirlo pero hoy trabajo para que no se encuentre tambaleante, sé que eso depende solo de mí pero me da gusto saber que nunca se esta solo.

Al final del día cuando termino golpeando las teclas de mi computadora, reflexiono cosas, y hago una especie de balance de lo bueno y lo malo, curiosamente hoy entiendo que muchas cosas no dependen del bien y tampoco del mal, solo dependen de creer y no hacerlo, incluso es más sencillo decir sí o no en ese aspecto.

Si ahora tuviera la posibilidad de decirle algo a alguien en especial no lo diría, pues soy de los que elijen dejar el curso de las cosas, nunca me ha gustado insistir demasiado, pero una de mis muchas contradicciones vive en mi cabeza dura, mi terquedad y mi enorme ceguera, y me pregunto si será posible, y la vida me responde a diario que sí, pues acá sigo.

Pero al mismo tiempo trato de encontrar las palabras adecuadas para reconfortar a los que se sienten mal, entender a los que se me acercan y compartir experiencias con todos, la verdad es que yo sé que al final me estoy diciendo todo eso a mí.

Dentro de algo interior, hay muchas cosas que extrañan muchas otras,  bastantes que siempre mantienen vivas esperanzas de ciertos ayeres que no tienen más destino que el presente que jamás han vivido, y eso queridos amigos nos mantiene vivos, ¨la esperanza que a la vida nos lanza”, a la que le pedimos que no sea un “cumulo de amargos desconsuelos”, y a lo que le pedimos “embriagarnos en el perfume de sus besos”.

Y ahora, tan solo me queda pedir “que en mi mente brote un torrente de inspiración divina y seductora”, y soñar que yo soy quien ha dicho esas palabras para aliviar el corazón de unos cuantos camaradas…

Pero.. no, al final siempre termino inspirado, por esa mirada, por esa sonrisa, por esa voz y ese gesto… y puedo clarificar, darme cuenta que todo es más sencillo y más simple, la vida se construye con recuerdos, pero primero hay que crearlos, nuevas experiencias que me están esperando.

Y así no importa si la vida ya no huele a vainilla, o tiene alas, la creencia de saber que todo vuelve a empezar, me da la fortaleza de recuperar  eso que se me ha extraviado, por que cómo puedo desilusionarme de la vida que he decidido llevar…

“Caminante no hay camino.. se hace camino al andar”

“..y se marchó y decidió batirse en duelo con el mar…”

Hare Krishna.