a 10 días

15 12 2011

La vida se basa en momentos, ¿saben?, yo no creía en la suerte hasta que me tope con la física cuántica, donde se puede ser y no ser al mismo tiempo…

Así es esto de vivir, se trata de experimentar, hace un año conocía por artes de suerte a gente maravillosa que me cautivó por muchos momentos y ahora no están ni tantito cerca. viví y me divertí aunque también lo sufrí un poco.

Sin embargo ante todos ustedes, he de confesar y admitir que me siguen atrayendo las mismas cosas diferentes de las mismas personas, por las mismas causas de siempre aunque he buscado la forma de alejarme cada vez más y más, la suerte, mi suerte ha logrado que me mantenga igual de cerca.

A diez días de navidad la moraleja sería: “No importa nada, vivir es cuestión de suerte”

 





¿El primer día de navidad?

16 12 2010

Queridos lectores imaginarios, muy querida lectora no imaginaria, no imaginarios de reciente adquisición, amigos y todos; les diré algo… “¡Ya llegó la Navidad!”, y sí, con ella muchas cosas buenas.

En efecto, a partir de ahora este peculiar frío hace que brille en el ambiente esa noble sensación que para ser muy honesto “acaricia nuestra alma y ronda por nuestros corazones”. Qué cómo me di cuenta… simple salí a la calle y me dejé empapar con ese sentimiento.

El montón de adornos navideños me hacen recordar lo mucho que me encanta no poner ni uno en mi casa porque odio quitarlos.

Al andar por allí y toparme con los pedigüeños, les sonrío y digo con gesto amable “Muy Feliz Navidad” y durante la confusión puedo irme sin sentir la miserable culpa de la extorsión lastimera.

Tengo bastantes buenos pretextos para ir a pasear o salir temprano del trabajo, incluso para perder el tiempo organizando eventos navideños ficticios.

Puedo Asistir a muchos lugares con harto Alcohol, mala música y gente varia, hace un par de años reescribí algunos bellos villancicos, que de cierta forma muchos los disfrutaron, oh sí, todo se debe a la “Blanca Navidad”.

Lo que hace más especial este momento son los buenos Ataques navideños y todas y cada una de las representaciones materiales de amor y de afecto, “Los regalos”.

Desde las ricas galletas, hasta los pomos, pasando por las bufandas y los gorros, los intercambios “bromistas” y serios, las tarjetas de felicitación, los “detallitos” de la gente de la oficina y todas esas cosas que vamos acumulando a lo largo de la temporada, son y jamás dejaran de ser en alegoría casi perfecta “echarle dinero malo al bueno”, o lo que es lo mismo “gastar dinero bueno en cosas malas”.

Afrontémoslo, poca gente se siente realmente gustosa de despilfarrar su aguinaldo en comprarle algo a alguien más, ¿regalos?, ¡ah por favor!, son excelentes cuando son para ti, pero… no son tan buenos cuando debes salir a comprarlos en medio de los bellos tumultos navideños.

Interminables filas de gente, en congestionadas tiendas y centros comerciales, abarrotados, infestados de gente con un espíritu no precisamente de paz y amor, es ligeramente similar al fastidio y al tedio, poco sonrientes y malhumorados cargando regalos… ohh Navidad.

Penitentes compradores tratando de cubrir los requerimientos de una interminable lista, llena de deseos ajenos y muy pocos propios, se convierten en feroces monstruos de ambición y corrupción, masas iracundas de egoísmo,  y poca fraternidad, caminantes sin rumbo que penan por no encontrar “el regalo prometido”, desvirtuando los deseos de “allá arriba”.

Yo atento  y fiel a los deseos del mismo Jesús Cristo, me compré mi propio presente, de Indigo para Indigo, y por fin lo podré estrenar como dios manda.

Creo que eso era lo que en realidad quería mencionar, después traeré hasta ustedes un post de mejor calidad y contenido.