Historia entre pestañas

13 07 2011

Esa sensación una vez más… justo aquí, donde se sienten las cosas, donde se expresan los deseos, donde se conmueve el alma y se guardan las sueños… Justo aquí, esa sensación como una punzada que rápidamente se clava,  esa que no lastima, que no duele, bueno solo aveces, esa que al mismo se siente fría y cálida, que es tan simple y a la vez es tan compleja.

De un momento a otro lo que es un ritmo cotidiano, estable y armónico se va acelerando, se agita y se golpea como si tuviera la intensión de salirse de mi pecho, respiré no muy profundo, para asegurarme que en realidad lo que sentía era eso, la miré con cierto gesto que solo yo hago, conduje su mano hasta dónde aquellos latidos se sucedían.

-Qué es… tu… ¿corazón?; -sí, se mueve extrañamente creo que eres tu, se debe a ti… y mientras me sonreía jalando por las bolsas de su chamarra me acercaba su cuerpo, tibio ligeramente perfumado hasta poder acariciar mis labios con lo suyos… cerré los ojos y retraté el recuerdo.

Una vez más te dije adiós con la esperanza de volver a verte pronto, con la ilusión de verte una vez más aunque sea solo por un momento. Una vez más me repetí en la mente que es como la navidad a los 5 años, donde tienes que esperar todo un año para disfrutar de la magia de un momento.

¿Sabes?, no toda la magia se trata de sacar un conejo del sombrero, también hay otros tipos de magia, como la magia del recuerdo, como la magia de tu presencia y el místico peso de tu mirada… eso debe ser magia

-ya te dije que me gustas mucho…

-sí, de cierta forma ya lo has hecho.

Después me hice uno con la lluvia, dibujando tu figura entre recuerdos y sueños… llegué a casa…

Me encanta la forma en que me miras, ¿ lo sabías?





¿Corazón de condominio?, no, el mío es de motel.

3 06 2011

Es posible que hace no tanto tiempo, tanto como el no quiero admitir y que si estoy dispuesto a aceptar, me diera cuenta de una verdad y es que si no somos todos, al menos yo tengo un corazón de condominio.

Me imagino que se estarán preguntado: ¿acaso será posible, el buen Indigo, es uno de esos tipos que tienen su propio harem? Honestamente, la respuesta es no, no tengo un Harem, aunque me encantaría tenerlo prefiero a mi muy querido, distinguido y nunca bien ponderado club de fan´s y grupies.

Qué como lo tengo, es un misterio. pero allí esta presente y ya que por lo general no me gusta entrar en esa clase de detalles,  les aseguro que algún día cada uno de ustedes mis queridos imaginarios tendrán el suyo propio, si es que acaso no lo tienen ya.

De cualquier forma me disponía a desvelar todo el misterio del Condominio cardíaco. Pero tendría que empezar con las divisiones, ese tema de las estancias y el decorado de cada habitación hasta llegar al muy privado y exclusivo penthouse, que sin hacer ninguna referencia en a nada en particular,  debería  de tener una cama circular de 4 metros de diámetro y jacuzzi para 8 personas.

Verán es una cosa mucho menos simple de lo que parece, pero más compleja de lo que aparenta, ahora empiezo a sospechar que más que condominio mi corazón es como una especie de  motel, ya saben con columpios, banquitos, suaves sabanas, tubos y duchas de acrílico, pero sin villas, el que visita mi motel lo hace por su propio pie.

Estoy seguro que mi motel cuenta con todo lo necesario, toallas limpias, artículos de aseo personal, menú gastronómico, un avanzado sistema de audio con no menos de 5 canales y muchas y muy variadas prestaciones, o al menos a si me lo imagino ahora.

Con todo esto, el misterio sigue estando latente, ¿por qué un motel?, verán, el otro día estaba comiendo y mientras comía así sin aviso me acordé de algo que me robó el aliento durante unos segundos, ese recuerdo me llevó a otro y a otro hasta que me de cuenta de la triste verdad.

Si es cierto que el “corazón” es el lugar donde se albergan todas las emociones de las personas, el mio, muy seguramente es un lugar de paso; todos sus huéspedes que no inquilinos (a diferencia de los condominios) llegan por sí mismos, cubren los mínimos requisitos de ingreso, hacen lo suyo de forma natural, apasionada y emotiva, terminan y se van.

Así de fácil, así de simple y así de sencillo. Sin trucos, ni letras chiquitas; al día de hoy creo que no tengo la capacidad de prolongar la estancia de nadie, digo algunas veces, algunos visitantes regresan pero creo nadie se ha quedado mucho tiempo.

Resulta curioso por que todos los que han estado allí han dejado una huella importante, si lo tengo que describir con palabras, todos hemos estado en esos restaurantes en los que la gente “famosa” deja su autógrafo en las paredes, justo así lucen las paredes de mi motel. Lo cual desde muchas perspectivas lo vuelve especial.

Sin embargo y muy casualmente me di cuenta que nadie vive allí, parece que en realidad no hay nadie que quiera quedarse largas temporadas, pero no los culpo aunque los moteles son interesantes, muy divertidos y emocionantes, honestamente nadie viviría en uno,

Creo que no se trata del fondo más que de la forma, en el fondo creo que no es tan malo ni tan serio.

Pero no quiero entretenerlos más, pronto bajaré a la recepción a ver si llega quien estoy esperando, nunca se sabe, hoy podría ser el día en que finalmente tengamos un inquilino