Una luna y una estrella

14 05 2011

– Tuve un sueño; soñé que te quería…, era como algo especial ¿sabes?. Lo que más recuerdo es una estrella abrazada entre los cuernos de una luna, adornados con listones de colores.

Los sueños algunas veces duran muy poco ¿no lo crees?.

En mi sueño te veía justo como te recuerdo ahora, solo que un poco mejor, y todo se sentía justo como cuando estoy contigo solo que más claro, cada momento inconfundible, cada ocasión perfecta.

Cuando me desperté lancé un suspiro, profundo y despacio, tibio. Al abrir los ojos hoy, todo ya era más sencillo.

Vaya, ¿ no te ha pasado que sientes algo dentro de ti, algo que es diferente?, me pasó la otra noche y debo confesar que al principio me asusté y me crucé el corazón con un gesto esperando que se aligerará esa sensación, pero justo al contrario, creció de un modo inexplicable.

Fue como instantáneo, fue como cuando el viento te golpea por la espalda y sientes cómo se te eriza la piel y recorre toda tu espalda húmeda por el calor, esa sensación contrastante,  me sentí abatido por un segundo.

Poco a poco se manifestaba, te dije: -Te voy a extrañar, y busqué la forma de engañar las emociones con pensamientos, dije alguna impertinencia más, hasta que finalmente confesé lo mucho que me atrae la idea de conocerte, el ambicioso plan de quererte y lo emocionante que resulta buscarte hasta encontrarme en el fondo de tu alma.

Como si tratará de lograrlo de inmediato, seguía  tu mirada por todos lados, -No te pareces a nadie, eres ligeramente más complicada de lo que pensé. Después no dije nada pero durante varios minutos me reconciliaría con algunos sentimientos un tanto extraviados, como todas esas noches no quería que te fueras y le arrebataba minutos a los pocos segundos que aún nos quedaban.

Te besé,  nos despedimos, anduve un par de pasos.

Finalmente comprendí que volver siempre que estemos aquí, en realidad significa algo, y que me encanta la forma en que me miras. Haré que funcione, debo intentarlo.

¿y si solo me faltarás tu?…

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Del Ballet y otras cosas

15 03 2011

La profunda sensación de caricias superficialmente frescas, de esas que solo toman un segundo y se impregnan cuidadosamente en la piel, labraron el camino de un futuro recuerdo mientras caminaba hacía aquel gran e imponente edificio.

La calle vieja y empedrada, tejida con baldosas ya un tanto descoloridas, dibujaba en silencio el sendero de un camino que recorrerían sus mismos pasos en un futuro no muy lejano, esa tarde sería inolvidable, realmente lo sería.

Existen muchas cosas en la vida que ocurren y sin darnos cuenta resultan ser importantes, cosas tan cotidianas, tan ordinarias que son ¿recordadas?, o simplemente se trata de eslabones de un destino que esta por descubrirse, casualidades y semejantes coincidencias, precisas…, que han sido colocadas en un momento y lugar determinado.

Con un abrigo azul alguna talla más grande, la manga  izquierda visiblemente rebasaba los blancos dedos de la mano de July quien a sus 5 años era un pequeño niño de cabello algo rizado, castaño oscuro y ojos color miel, iba de la mano de su madre, Lucía.

Era otoño y algunas hojas volaban en medio de la calle, que junto con ese sol que esta apunto de esconderse al combinarse con los reflejos de la ciudad y el viento sonando a su paso por entre los árboles y edificios armaban el escenario perfecto para una caminata cualquiera.

Pronto sus pasos los acercaron a aquel elegante edificio de arquitectura imponente, una reja posiblemente dorada o cobriza custodiaba los flancos, y una escalera conducía a la entrada, una enorme puerta de madera tallada, pero discreta.

En los escalones, dos chicas sentadas con sus bellos atuendos de la academia de ballet, como todas esas tardes no dejaban la oportunidad de saludar al pequeño niño, -Mira María, que ya ha llegado mi novio July, hola July, ¿la has pasado bien en el cole el día de hoy?, ¿cuándo vas a crecer para que me lleves a pasear por la plaza?.

Al principio escondido tras las piernas de Lucía, casi lo tenían que empujar para que mostrara esa cara de desconfianza que después se transformaría en esa sonrisa pícara y traviesa que jamás lo abandonó.

No habría pasado mucho tiempo para que la inocencia del pequeño Pierre Julien se mezclara con el juego de las chicas que atentamente saludaban a  Doña Lucía, aunque  enrojecía un poco,  en un español un tanto afrancesado, pero con mucha seguridad decía: -verás que algún día nos veremos en esta misma puerta para ir a pasear.

Aquella tarde de otoño  a lo lejos sonaba el Cascanueces mientras las bailarinas acariciaban sus rojizas mejillas y con un beso se despedían de “tan apuesto caballerito”. Así seguirían este camino a casa, hasta que un día por algunas circunstancias dejaron de seguirlo. Aunque muchos dicen que al ir creciendo pasaba de vez en vez frente a aquella reja.

Posiblemente fue por eso que entonaba aquella melodía la tarde que por fin decidió hablar con Sarah, quizás se deba por el deseo y la promesa de ir a encontrarse con alguien frente a esa misma academia, o tal vez solo una de esas extrañas coincidencias.





¿Y si solo me faltaras tu?

17 01 2011

Con trazos repentinos y matices aleatorios fue que surgía. Interesante en todo momento, la creciente emoción de adentrarse en algo nuevo  semejaba ser del tipo con que marcan la profundidad de los paisajes. Como en aquellas artes solo habría que ir jalando la pintura para cubrirlo totalmente.

A pesar de todo, las fuertes inflexiones de energía han sido parte fundamental en esta obra. ¿Se requería de ímpetu para atreverse? o es que tal vez estaba trazado en algún lugar del universo.

Hasta dónde existían las casualidades y las coincidencias, ¿era normal?. Dos perfectos desconocidos que por alguna situación llegan a encontrarse ¿siguen siendo desconocidos? o qué debe de ocurrir para que dejen de serlo.

Quizás lo que hacía falta no era imprimir en el rostro el sello de unos labios que buscan refugio, ni grabar en la memoria el sabor de un instante pasajero, muy seguramente fueron todas esas confesiones naturales, un poco de la historia personal para sentirse menos ajenos.

Aunque sí, debo confesar que la idea de estar allí compartiendo el aliento con aquella desconocida, era increíblemente seductor. Conmovido por el peso de su mirada y la mística fragilidad de cada instante que se descompone en emociones me perdí en los minutos egoístamente cortos que se han hecho cada vez más largos.

Un latido que suena profundo en el silencio llenando el ambiente con el eco que produce una respiración calmadamente agitada se pierde en búsqueda del aire que se vuelve imperceptible al momento de contarle ese secreto suavemente al oído.

De pronto todo se detiene, el tiempo se congela y como si fuera una película me veo a mi mismo acariciando con los labios su mejilla, deslizándome con suavidad hasta encontrarme con los suyos.

Donde la noche se enamora de la luz de una luna pasajera, fría noche de un diciembre enamoradizo que ya abandonó al calendario y solo forma parte de nuestras memorias, de la tuya y de la mía.

Todo pasó así, “de rápido” y me pregunto “si volver siempre que estemos allí significa algo”, me intriga saber si eso es lo que realmente me hacía falta, con cierto sabor agridulce me percato que hace mucho que no pienso en el cada vez más lejano “será posible”.  Me concentro, te observo y no me siento diferente, solo me siento igual pero mejor.

Mejor, sí, debe ser eso. Pocas veces pasa y pocas veces funciona… será acaso que eso es lo qué hacía falta… ¿tú?, y si fuera cierto, y si en verdad lo único que hacía falta eras tú.

Creo que no podría soportarlo, es posible que ya este muy acostumbrado a ser como soy y por eso me cuestas trabajo, pero.. si solo me faltaras tú y si en verdad hay un destino que es el responsable de juntarnos y a la vez separarnos, y si en verdad existe algo más allá de nuestra conciencia que nos lleva por donde en realidad deberíamos de ir.

Sin duda te seguiría buscando, hasta despertarme en el fondo de tu alma.

Por cierto, ya te dije que me encanta la forma en que me miras…





Alzo mi copa y Brindo

31 12 2010

Saben queridos lectores imaginarios, muy querida lectora no imaginaria #1, lectores y lectoras no imaginarias de reciente adquisición, amigos y seguidores; la realidad es esta y solo esta, he vivido un cuento de navidad similar al que Dickens jamás hubiera relatado.

Todo Comenzó cuando hace tan solo unas semanas me dirigía a una junta en la Oficina del  “Judío Avaro”, que es el director de una de las empresas dónde los que me regentean prestan mis servicios como Consultor Jr.

Este Scrooge con Kipá, amablemente me recibiría junto con otros colegas, la junta  transcurría como estaba planeado, tan solo un par de horas allí y después llegar a casa.

Nadie contaba con mi Coach líder, un tipo que llevando la batuta, dirigía la charla  sintiendose como el mismo Herbert von Karajan,  aunque más bien se veía como  Bugs Bunny. (No piensen mal, no es que lo catalogue como un parcaso, el tipo en realidad  es un parcaso.) Sus subidas y bajadas transformaron la rutinaria charla de revisión que debería sonar como “claro de luna” o el  “Trepak Suite” del Nutcracker, en un interminable tiroteo de argumentos malos, buenos, mediocres y unos cuantos intemrminables, eso sonaba como  “The night on the bald mountain” del mismísimo Modest  Mussorgsky.

En fin cuando en mi mente sonaba la “Cabalgata de las Valkirias” entendí que se trataría de una escena de esa película de “Apocalipsis” , dónde dicen: “surfear o pelear” y el sujeto de la cinta decide surfear en medio del ataque del vietcong y actúe de forma similar esquive las balas enemigas y con aplomo me deslindé de trabajar el día 29 de Diciembre, por qué quién en su sano juicio aceptaría tan ridícula propuesta, sabiendo que tiene vacaciones. Yo no.

Tal fue mi sensación de logro, que el Camino de regreso a casa sonaba como la overtura “Poet and Peasant”, oh sí, en armoniosa compañía del buen Franz von Suppé.

La navidad transcurrió con los mínimos incidentes el viejo Scrooge no logró vencerme y he jugado mucho Xbox. Un lindo cuento de Navidad para Indigo. (esta parte del relato cobra más sentido si han escuchado los temas que suscribo, si tienen tiempo empapen sus oídos de esos bellos y finos acordes)

Como sea en un par de horas será “Año nuevo” y solo puedo recordar a Guillermo Aguirre y Fierro y el “brindis del Bohemio”, un interesante poema construido bajo la perspectiva del Feliz Año Nuevo, en particular todos los comentarios del Facebook o del Twitter, me recuerdan algunas partes del mismo, los brindis, los deseos y las esperanza de los diferentes estilos se ven retratadas en los 6 alegres bohemios, quienes risueños iban a romper la quietud de algún barrio.

Y así somos todos tratando de resolver en nada la vida de los sueños, tratando de alejarnos de ese cúmulo de amargos desconsuelos, buscando la esperanza que a la vida nos lanza, se brinda por la patria, por los amores por los castos amores tanto como por pasiones voluptosas que el fango del placer llena de rosas,  y es así que en una tempestad de frases vanas, aquellas tan humanas que despiertan ovación creciente y entusiasmo ardiente.

Y aunque yo no soy “el bohemio puro”  si me he visto aveces arrebatándole inspiración a la tristeza mientras se viven momentos de dulzura vertida en la amargura…

Quiero pensar, que no es algo que se termina, es algo que inicia.  Yo no sé ustedes pero los buenos deseos se deben trabajar, se debe sentir la necesidad pasional de hacerlos realidad y trabajar diario con mucho esfuerzo para conseguirlo.

Este año que comienza  brindo por vencer los rigores del destino, por mi pasado y por las frentes que se han juntado con la mía… pero sobre todo este año brindaré del siguiente modo:

Yo brindo, porque en mi mente
brote un torrente
de inspiración divina y seductora,
porque vibre en las cuerdas de mi lira
el verso que suspira,
que sonríe, que canta y que enamora.

Brindo porque mis versos cual saetas
Lleguen hasta las grietas
Formadas de metal y de granito
Del corazón de la mujer ingrata
Que a desdenes me mata…
¡pero que tiene un cuerpo muy bonito!

Porque a su corazón llegue mi canto,
porque enjuguen mi llanto
sus manos que me causan embelesos;
porque con creces mi pasión me pague…
¡vamos!, porque me embriague
con el divino néctar de sus besos.

Sencillamente no hay más “All You Need is LOVE”

Así que los dejos queridos lectores imaginarios, les digo algo… si vivo 2011 al menos con la mitad de cosas que viví los últimos meses de 2010 será sencillamente maravilloso. Tan solo aprendí y decidí como diría Walt Disney.

Alzo mi copa, brindo por ellos
Por todos aquellos que se han quedado atrás
Alzo mi copa, brindo por ellos
Por todos aquellos que queremos conquistar
El más bello premio que es el trono del metal

Y si no llegamos otros lo intentaran
Llegar a ese sueño que es el trono del metal
Brindo por ellos.





Indigo a un año.

19 11 2010


El paso del tiempo es irreversible, a toda noche le sigue un amanecer y con cada puesta del sol vine otra vez la luna en un ciclo interminable que le da consecuencia al tránsito de los días, de las semanas, de los meses e incluso de los años.

Pensar que podemos capturar momentos, guardar emociones encapsular vivencias, para algunos, puede resultar necio, para otros puede ser incluso una forma de vivir el día con día.

Con mucha honestidad, yo soy del segundo tipo de gente, creo que las palabras suenan mejor cuando las escribo, siento que esas letras escritas, se vuelven inmunes ala caducidad propia de los hechos reales, pero he de reconocer que adquieren un  nuevo sentido en los diferentes momentos dentro del tiempo.

Tengo la idea de que eso se debe a que los lectores no somos los mismo, por diferentes razones, hoy no somos los mismos que ayer, tenemos más y mejores ideas, más y mejores conocimientos, planes, ambiciones, sueños, alegrías, sin sabores, fracasos, triunfos, expectativas, visión y experiencia; que nos permiten abordar los temas de una forma nueva.

Hace poco platicaba acerca de la realidad y su universalidad, nos acercamos a ella de muy variadas formas, lo mismo pasa con estas ideas, sensaciones, pensamientos y emociones que la palabra escrita ha encerrado, no pueden mentir, dicen lo mismo todos los días, pero es quizás que nosotros les podemos tomar un sentido diferente cada que las leemos.

Posiblemente de acuerdo a nuestro estado de humor y animo, percibimos diferente, posiblemente eso me llena de mucha alegría.

Durante toda la semana he estado pensando qué escribir, en realidad hay cosas que no he terminado de contarles, como el resto del viaje a ciudad pachanga, o de los extraños eventos en un taco inn y tantas otras cosas.

Estoy seguro que un día las terminaré de narrar, curiosamente me puse a revisar las entradas anteriores y al leerlas recordé varias cosas, momentos y situaciones que rodeaban esos días, recordé a varias personas, y con especial cariño a quienes me han ayudado a escribir algunas de estas historias.

Y es por eso que hoy que este espacio llega a su primer aniversario quiero dar un especial reconocimiento a todos ustedes queridos lectores imaginarios, por que siguen leyendo las cosas que digo, no los conozco, peor estoy casi seguro que ustedes me conocen mejor a mí y al contexto de mi vida.

Quiero agradecer en varios puntos a mi muy querida lectora no imaginaria, por que ella fue la primera lectora de este espacio, y eso me llena de gusto, he de admitir frente a todos ustedes que está presente desde la 3ra entrada que escribí y que si la suerte se hace cómplice faltan muchas cosas que contar, tan solo un gran y afectuoso gracias.

A mi querida amiga que es la que más me entiende, compañera de tardes cafetosas, conversaciones profundas y reflexiones varias, sí también el producto de nuestras charlas han viajado hasta este sitio, y la verdad me encanta resolver el mundo con ella.

No pueden faltar mis queridos amigos Zoso y Gazú, compañeros de andanzas y aventuras, muchas de ellas algún día serán narradas.

A todas las personas que enriquecen mis días como a todas las nuevas amistades que he adquirido en este año, y que son dueñas de algunas de mis palabras aquí en este su blog.

Tampoco quiero dejar de lado al señor rata, a panamazules, al señor bigotudo, al tipo ebrio, a Pequeñaybonita, a Mapleychocolate, a mi amigo Bass, con mucho mucho afecto a Sarah y tantas personalidades y personajes que han ido apareciendo.

A todas las emociones, sensaciones y pensamientos que se fueron acomodando de diversas formas.

La satisfacción más grande es seguir con la inquietud de seguir escribiendo y que a un año de experimentar, han existido cambios, siento que no soy el mismo, he visto muchas experiencias y momentos ante mi, oportunidades, fracasos y retos, y tal vez escribo medianamente decente cuando me lo propongo.

“Y así no importa si la vida ya no huele a vainilla, o tiene alas, la creencia de saber que todo vuelve a empezar, me da la fortaleza de recuperar  eso que se me ha extraviado, por que cómo puedo desilusionarme de la vida que he decidido llevar…”

Los saludo con afecto, aveces sí es curioso darse cuenta de muchas cosas, saben… este ha sido un gran momento.





Entre Indigo y buenas noches.

12 10 2010

 

Tengo un montón de ideas y un montón de formas para decirlas,

Un montón de secretos y un montón de mentiras.

Tengo un montón de verdades y un montón de confesiones,

Un montón de logros y un montón de sinsabores…

Tengo un montón de sueños y un montón de sonrisas,

Un montón de miradas y un montón de caricias.

Guardo canciones, ilusiones y melodías.

Guardo esperanza y aveces, incluso, melancolía.

Me dan miedo muchas cosas naturales de la vida,

Me quejo de todo y me quejo de nada.

Escribo y escribo para no sentirme solo,

Te busco en palabras vacías y en miradas perdidas.

Te busco tanto y te encuentro poco.

Me  asusta perderte, pero no sé cómo tenerte.

Me confundo,  me preocupo y  desespero…

Me pregunto: quién me despertó del sueño.

Se acaban las horas y se hace de día

Tu con tu vida y yo con la mía.

Al final me voy por mi lado.

Yo tomo camino, te dejo lo tuyo…

Aunque yo me quedé vacío…





Algo para Recordar.

8 10 2010

Recuerdo claramente todo como si no hubieran pasado ya dos años desde aquel entonces, cada centímetro de mi memoria por alguna razón lo tiene muy claro y muy fresco, nunca pensé en llegar a decirlo pero desde entonces nada ha sido igual.

Por razones de horarios la mañana de ese jueves, tuve que ir a la escuela, cuando regularmente no lo hacía, me puse unos jean´s grises, una camiseta negra de un concierto y encima una camisa de mezclilla, alguna chamarra azul y mis tenis de los Ramones. Llegué a la escuela poco antes de las 7 a.m.

Sin muchas más cosas que ofrecer la clase de CPL, aunque siempre fue de mis favoritas a lo largo de la carrera, seguramente por la obligatoriedad se tornó un tanto aburrida. Como era la costumbre, había muchas cosas que hacer y demasiado poco tiempo para completarlas, al menos con calma.

Del modo que hubiese sido, salí de una de las Salas de Computo de la Universidad,  junto con Zoso, nos demoramos al preguntar un par de dudas, ya muchos se había ido, y emprendimos camino, era un tanto frío y soleado como hoy… al llegar a la esquina de Rodín nos separamos.

Con suficiente apatía y sueño llegué a mi casa como a eso de las 10. Y al irse acercando el medio día las cosas se complicaron, primero por azar o por destino los celulares de mis papás, estaban fallando y curiosamente el mismo día a la misma hora en medio de una llamada ¡zaz!, simplemente dejaron de servir.

Estaríamos hasta cierto punto incomunicados durante las próximas 24 horas.

Al llegar a casa desayune algo, limpié un poco, y trataba de hacer algunas cosas de Economía, una ridícula e inútil presentación que solo pude empezar y jamás terminaría.

Rumbo a la tarde una llamada:

-Sí,yo voy a pasar como en unas 2 o 3 horas.  ¿Todo esta bien?… Ok, cualquier cambio avísame.

No pasaron muchos minutos cuando el Teléfono sonó una vez más… -¡No!…Sabes qué, pásamela… este… yo ya voy a irme para allá entonces.. sí, sí, ponle el teléfono. ¿Cómo te sientes?… ¡YA VOY PARA ALLÁ!, por favor espérame.

En ese mismo segundo, sostuve una mirada vacía y respiré profundo mientras veía  con ojos de una fingida fortaleza la mejor manera de reunir los cabos sueltos.

Todos y cada uno de ellos estaban desperdigados por allí, lo que normalmente no ocurría, es curioso darse cuenta que las cosas ocurren de la forma menos planeada en el día jamás pensado. muchas, realmente muchas llamadas en pocos instantes.

Como caído del cielo en ese instante aparecía mi papá en la casa, algo no habitual, pues pocas veces viene a comer en horarios “normales” a la casa, ese día sí.  Al saber de los acontecimientos dejó todo y se fue con mi mamá lo más rápido que pudieron.

Yo con el aparato celular en una mano, y el fijo en la otra localicé a mi hermana y pactamos vernos en tanto tiempo para ir a alcanzar a los demás… aún me dio tiempo de comunicarme a Poza Rica, confirmar las llamadas a Monterrey y buscar a Merce.

Mi hermana llegó velozmente tomamos ciertas precauciones y salimos para allá.

Al llegar solamente mis papás estaban en el departamento y parecía que estaba dormida como muchas otras veces, así con los ojos cerrados y “esa mueca que bien puede ser considerada una sonrisa” que creo que yo también hago, solo me pude recargar en el muro asombrado.

Sin expresión alguna, inmóvil y sin poder creerlo, vi muchas imágenes de mi niñez y muchos buenos recuerdos pasaron por mi mente, me fue imposible despegarme de la conciencia de los malos rasgos que todos tenemos, pero acariciando los buenos me vi a mi mismo saliendo por la puerta de gruesa madera semi-clara de la casa en Poza Rica, y la vi claramente con su viejo vestido de diminutas flores con lagrimas entrecortadas lanzándonos una bendición, el último verano que pasamos allá juntos.

Con esa nostalgia me dejé llevar y repetí sus movimientos para “desearle buen viaje”, cerré los ojos, me dí cuenta que aunque volví a ir al “pueblo” un par de veces más nunca fue igual, en menos de 15 días iríamos en un viaje de entrada por salida y salvo una visita igual de rápida hace casi un año, jamás he vuelto a pisar Poza Rica y la verdad no sé Cuándo lo haga.

Tortuosamente el tiempo se estiraba, no había muchas cosas por hacer únicamente esperar a que todos finalmente aparecieran.

Por cuestiones religiosas de mi abuela , me dí a la tarea de buscar a un sacerdote que viniera hacer algo de lo sea que ellos hacen, con mucho dolor me dí cuenta que la casa de Dios atiende en horarios similares a los de oficina, y que pase lo que pase las 11:50 de la noche no son horas para llamar a la puerta de dónde viven los religiosos. En el mejor de los casos una voz grita desde el otro lado “qué quiere” y después responde “venga mañana como a eso de las 11, el padre ya se durmió ahorita y mañana no se levanta antes de las 9”.

Luego de una búsqueda de papeles, se logró hacer traer una ambulancia y cubrir así los requerimientos legales, se cerró el trato con la casa funeraria y mas tarde ya estábamos en la agencia, allá por la colonia Roma. Una rápida incursión ala terminal de autobuses del norte y visitas a la casa a bañarse y a cambiarse.

Ya era viernes 10 de octubre desde hacía unas cuantas horas al terminar el oficio religioso y la posterior cremación yo seguía sin poder llorar, comimos en familia y después todos estaban en mi casa, yo, redacte buena parte del proyecto de ahorro de energía del servicio social, como terapia ocupacional, hablé con mi Partner y le dije que no los iba a dejar solos y le envíe el escrito.

Fue hasta el viaje de las cenizas que pude llorar ligeramente, y pocas veces voy a la iglesia.

Pero al día de hoy, he visitado a mi abuela en algunos momentos importantes antes y después de mi 2da operación en los ojos, para decirle algo importante ahora que me dio por escribir un par de cartas y para reafirmar mi promesa consejo de mi abuelo.

Todo cobra sentido, verán, mi abuela al final no me recordaba, creo ni sabia quien era yo, mi abuelo dice que el alzhaimer en ocasiones es selectivo, y quizás solo me recordaba como la última imagen mental que tenía de mí en su memoria, que bien podría ser de hace 20 años. me gusta pensar que me recordaba tal cual me veía en esos “recuerdos gratos” de niñez, navidades y esas cosas.

Me gusta pensar que de verdad esperó a que llegara mi mamá, para decirle adiós y “encargarle” a todos sus hermanos, que son más chicos. Y que resistió verlos juntos como nunca antes habían estado.

Me gusta pensar que todas las promesas que ellos dijeron ese fin de semana, son para siempre y que si alguien merece el reconocimiento es la abuela, Me gusta pensar que nos esta viendo.

Me gusta pensar que cumplió con lo que nos dijo ese verano en Poza Rica, “Quiero ver que tu hermana acabe la maestría y que tu te estés por buenos pasos”, el 8 de octubre, un día como hoy, pero de hace dos años mi hermana terminó la maestría. Y ta vez yo empecé a ser mucho más quien soy ahora, y me gusta pensar que si ando en muy buenos pasos.

Me gusta pensar que lees mi mente y sabes todo lo que pienso en ti, aunque nunca lo digo.

Me gusta pensar que estas con nosotros en nuestras peores horas, y que has estado conmigo en los momentos más difíciles, y que me ayudas a tomar las mejores decisiones.

Te extraño abuela, Me gusta pensar que estas bien, y que justo ahora me estas mirando, Te quiero, Sigue haciendo eso que estas haciendo mandando tu bendición desde dónde estas, quién sabe hoy puede ser el día en que la recibamos.