La respuesta en todo caso sería sí.

21 11 2011

Yo no sé por qué siempre tienes que tomar las cosas tan apecho, algo que me sucede a mí, no debería ser algo que necesariamente tenga que ver contigo, ¿recuerdas?, ese era nuestro acuerdo, lo tuyo siempre fue tuyo tanto bueno como malo, coincidíamos en varias cosas, pero nunca las compartiste conmigo.

No, no se trata de eso, tu más que yo sabes que nunca existió un nosotros, todo el tiempo se trató de un “tú y yo”; juntos, claro, pero nunca hubo un nosotros.  Al menos nunca lo sentí así, cada que lo buscaba por alguna razón te enfadaste, te alejaste y me hiciste notar la enorme debilidad e imposibilidad de nuestro… “nosotros” hasta que simplemente dejé de buscarlo.

¿Realmente opinas eso?,  y por qué jamás me lo dijiste, por qué permitiste que así pasara. Todo el tiempo parecías esforzarte en delimitar cada vez más tu espacio, ocasionalmente te acercabas, pero todo el tiempo supe que era por la proximidad del momento, no dudo que fue sincero, pero también sé que era cosa de un solo instante.

Sí, es cierto, pero en el fondo sigo siendo el mismo que esas veces, la sutil diferencia vive en que prefiero ya no reservarme, cuál sería el objeto de cuidar las formas y guardar la compostura si al final eso es lo que menos importa, llegué a la conclusión de que si pedía tu honestidad debería ser más abierto y dejaría de preocuparme en las formas. Admito que también he sido más feliz.

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Historia entre pestañas

13 07 2011

Esa sensación una vez más… justo aquí, donde se sienten las cosas, donde se expresan los deseos, donde se conmueve el alma y se guardan las sueños… Justo aquí, esa sensación como una punzada que rápidamente se clava,  esa que no lastima, que no duele, bueno solo aveces, esa que al mismo se siente fría y cálida, que es tan simple y a la vez es tan compleja.

De un momento a otro lo que es un ritmo cotidiano, estable y armónico se va acelerando, se agita y se golpea como si tuviera la intensión de salirse de mi pecho, respiré no muy profundo, para asegurarme que en realidad lo que sentía era eso, la miré con cierto gesto que solo yo hago, conduje su mano hasta dónde aquellos latidos se sucedían.

-Qué es… tu… ¿corazón?; -sí, se mueve extrañamente creo que eres tu, se debe a ti… y mientras me sonreía jalando por las bolsas de su chamarra me acercaba su cuerpo, tibio ligeramente perfumado hasta poder acariciar mis labios con lo suyos… cerré los ojos y retraté el recuerdo.

Una vez más te dije adiós con la esperanza de volver a verte pronto, con la ilusión de verte una vez más aunque sea solo por un momento. Una vez más me repetí en la mente que es como la navidad a los 5 años, donde tienes que esperar todo un año para disfrutar de la magia de un momento.

¿Sabes?, no toda la magia se trata de sacar un conejo del sombrero, también hay otros tipos de magia, como la magia del recuerdo, como la magia de tu presencia y el místico peso de tu mirada… eso debe ser magia

-ya te dije que me gustas mucho…

-sí, de cierta forma ya lo has hecho.

Después me hice uno con la lluvia, dibujando tu figura entre recuerdos y sueños… llegué a casa…

Me encanta la forma en que me miras, ¿ lo sabías?





¿Corazón de condominio?, no, el mío es de motel.

3 06 2011

Es posible que hace no tanto tiempo, tanto como el no quiero admitir y que si estoy dispuesto a aceptar, me diera cuenta de una verdad y es que si no somos todos, al menos yo tengo un corazón de condominio.

Me imagino que se estarán preguntado: ¿acaso será posible, el buen Indigo, es uno de esos tipos que tienen su propio harem? Honestamente, la respuesta es no, no tengo un Harem, aunque me encantaría tenerlo prefiero a mi muy querido, distinguido y nunca bien ponderado club de fan´s y grupies.

Qué como lo tengo, es un misterio. pero allí esta presente y ya que por lo general no me gusta entrar en esa clase de detalles,  les aseguro que algún día cada uno de ustedes mis queridos imaginarios tendrán el suyo propio, si es que acaso no lo tienen ya.

De cualquier forma me disponía a desvelar todo el misterio del Condominio cardíaco. Pero tendría que empezar con las divisiones, ese tema de las estancias y el decorado de cada habitación hasta llegar al muy privado y exclusivo penthouse, que sin hacer ninguna referencia en a nada en particular,  debería  de tener una cama circular de 4 metros de diámetro y jacuzzi para 8 personas.

Verán es una cosa mucho menos simple de lo que parece, pero más compleja de lo que aparenta, ahora empiezo a sospechar que más que condominio mi corazón es como una especie de  motel, ya saben con columpios, banquitos, suaves sabanas, tubos y duchas de acrílico, pero sin villas, el que visita mi motel lo hace por su propio pie.

Estoy seguro que mi motel cuenta con todo lo necesario, toallas limpias, artículos de aseo personal, menú gastronómico, un avanzado sistema de audio con no menos de 5 canales y muchas y muy variadas prestaciones, o al menos a si me lo imagino ahora.

Con todo esto, el misterio sigue estando latente, ¿por qué un motel?, verán, el otro día estaba comiendo y mientras comía así sin aviso me acordé de algo que me robó el aliento durante unos segundos, ese recuerdo me llevó a otro y a otro hasta que me de cuenta de la triste verdad.

Si es cierto que el “corazón” es el lugar donde se albergan todas las emociones de las personas, el mio, muy seguramente es un lugar de paso; todos sus huéspedes que no inquilinos (a diferencia de los condominios) llegan por sí mismos, cubren los mínimos requisitos de ingreso, hacen lo suyo de forma natural, apasionada y emotiva, terminan y se van.

Así de fácil, así de simple y así de sencillo. Sin trucos, ni letras chiquitas; al día de hoy creo que no tengo la capacidad de prolongar la estancia de nadie, digo algunas veces, algunos visitantes regresan pero creo nadie se ha quedado mucho tiempo.

Resulta curioso por que todos los que han estado allí han dejado una huella importante, si lo tengo que describir con palabras, todos hemos estado en esos restaurantes en los que la gente “famosa” deja su autógrafo en las paredes, justo así lucen las paredes de mi motel. Lo cual desde muchas perspectivas lo vuelve especial.

Sin embargo y muy casualmente me di cuenta que nadie vive allí, parece que en realidad no hay nadie que quiera quedarse largas temporadas, pero no los culpo aunque los moteles son interesantes, muy divertidos y emocionantes, honestamente nadie viviría en uno,

Creo que no se trata del fondo más que de la forma, en el fondo creo que no es tan malo ni tan serio.

Pero no quiero entretenerlos más, pronto bajaré a la recepción a ver si llega quien estoy esperando, nunca se sabe, hoy podría ser el día en que finalmente tengamos un inquilino





Una luna y una estrella

14 05 2011

– Tuve un sueño; soñé que te quería…, era como algo especial ¿sabes?. Lo que más recuerdo es una estrella abrazada entre los cuernos de una luna, adornados con listones de colores.

Los sueños algunas veces duran muy poco ¿no lo crees?.

En mi sueño te veía justo como te recuerdo ahora, solo que un poco mejor, y todo se sentía justo como cuando estoy contigo solo que más claro, cada momento inconfundible, cada ocasión perfecta.

Cuando me desperté lancé un suspiro, profundo y despacio, tibio. Al abrir los ojos hoy, todo ya era más sencillo.

Vaya, ¿ no te ha pasado que sientes algo dentro de ti, algo que es diferente?, me pasó la otra noche y debo confesar que al principio me asusté y me crucé el corazón con un gesto esperando que se aligerará esa sensación, pero justo al contrario, creció de un modo inexplicable.

Fue como instantáneo, fue como cuando el viento te golpea por la espalda y sientes cómo se te eriza la piel y recorre toda tu espalda húmeda por el calor, esa sensación contrastante,  me sentí abatido por un segundo.

Poco a poco se manifestaba, te dije: -Te voy a extrañar, y busqué la forma de engañar las emociones con pensamientos, dije alguna impertinencia más, hasta que finalmente confesé lo mucho que me atrae la idea de conocerte, el ambicioso plan de quererte y lo emocionante que resulta buscarte hasta encontrarme en el fondo de tu alma.

Como si tratará de lograrlo de inmediato, seguía  tu mirada por todos lados, -No te pareces a nadie, eres ligeramente más complicada de lo que pensé. Después no dije nada pero durante varios minutos me reconciliaría con algunos sentimientos un tanto extraviados, como todas esas noches no quería que te fueras y le arrebataba minutos a los pocos segundos que aún nos quedaban.

Te besé,  nos despedimos, anduve un par de pasos.

Finalmente comprendí que volver siempre que estemos aquí, en realidad significa algo, y que me encanta la forma en que me miras. Haré que funcione, debo intentarlo.

¿y si solo me faltarás tu?…





Del Ballet y otras cosas

15 03 2011

La profunda sensación de caricias superficialmente frescas, de esas que solo toman un segundo y se impregnan cuidadosamente en la piel, labraron el camino de un futuro recuerdo mientras caminaba hacía aquel gran e imponente edificio.

La calle vieja y empedrada, tejida con baldosas ya un tanto descoloridas, dibujaba en silencio el sendero de un camino que recorrerían sus mismos pasos en un futuro no muy lejano, esa tarde sería inolvidable, realmente lo sería.

Existen muchas cosas en la vida que ocurren y sin darnos cuenta resultan ser importantes, cosas tan cotidianas, tan ordinarias que son ¿recordadas?, o simplemente se trata de eslabones de un destino que esta por descubrirse, casualidades y semejantes coincidencias, precisas…, que han sido colocadas en un momento y lugar determinado.

Con un abrigo azul alguna talla más grande, la manga  izquierda visiblemente rebasaba los blancos dedos de la mano de July quien a sus 5 años era un pequeño niño de cabello algo rizado, castaño oscuro y ojos color miel, iba de la mano de su madre, Lucía.

Era otoño y algunas hojas volaban en medio de la calle, que junto con ese sol que esta apunto de esconderse al combinarse con los reflejos de la ciudad y el viento sonando a su paso por entre los árboles y edificios armaban el escenario perfecto para una caminata cualquiera.

Pronto sus pasos los acercaron a aquel elegante edificio de arquitectura imponente, una reja posiblemente dorada o cobriza custodiaba los flancos, y una escalera conducía a la entrada, una enorme puerta de madera tallada, pero discreta.

En los escalones, dos chicas sentadas con sus bellos atuendos de la academia de ballet, como todas esas tardes no dejaban la oportunidad de saludar al pequeño niño, -Mira María, que ya ha llegado mi novio July, hola July, ¿la has pasado bien en el cole el día de hoy?, ¿cuándo vas a crecer para que me lleves a pasear por la plaza?.

Al principio escondido tras las piernas de Lucía, casi lo tenían que empujar para que mostrara esa cara de desconfianza que después se transformaría en esa sonrisa pícara y traviesa que jamás lo abandonó.

No habría pasado mucho tiempo para que la inocencia del pequeño Pierre Julien se mezclara con el juego de las chicas que atentamente saludaban a  Doña Lucía, aunque  enrojecía un poco,  en un español un tanto afrancesado, pero con mucha seguridad decía: -verás que algún día nos veremos en esta misma puerta para ir a pasear.

Aquella tarde de otoño  a lo lejos sonaba el Cascanueces mientras las bailarinas acariciaban sus rojizas mejillas y con un beso se despedían de “tan apuesto caballerito”. Así seguirían este camino a casa, hasta que un día por algunas circunstancias dejaron de seguirlo. Aunque muchos dicen que al ir creciendo pasaba de vez en vez frente a aquella reja.

Posiblemente fue por eso que entonaba aquella melodía la tarde que por fin decidió hablar con Sarah, quizás se deba por el deseo y la promesa de ir a encontrarse con alguien frente a esa misma academia, o tal vez solo una de esas extrañas coincidencias.





¿Y si solo me faltaras tu?

17 01 2011

Con trazos repentinos y matices aleatorios fue que surgía. Interesante en todo momento, la creciente emoción de adentrarse en algo nuevo  semejaba ser del tipo con que marcan la profundidad de los paisajes. Como en aquellas artes solo habría que ir jalando la pintura para cubrirlo totalmente.

A pesar de todo, las fuertes inflexiones de energía han sido parte fundamental en esta obra. ¿Se requería de ímpetu para atreverse? o es que tal vez estaba trazado en algún lugar del universo.

Hasta dónde existían las casualidades y las coincidencias, ¿era normal?. Dos perfectos desconocidos que por alguna situación llegan a encontrarse ¿siguen siendo desconocidos? o qué debe de ocurrir para que dejen de serlo.

Quizás lo que hacía falta no era imprimir en el rostro el sello de unos labios que buscan refugio, ni grabar en la memoria el sabor de un instante pasajero, muy seguramente fueron todas esas confesiones naturales, un poco de la historia personal para sentirse menos ajenos.

Aunque sí, debo confesar que la idea de estar allí compartiendo el aliento con aquella desconocida, era increíblemente seductor. Conmovido por el peso de su mirada y la mística fragilidad de cada instante que se descompone en emociones me perdí en los minutos egoístamente cortos que se han hecho cada vez más largos.

Un latido que suena profundo en el silencio llenando el ambiente con el eco que produce una respiración calmadamente agitada se pierde en búsqueda del aire que se vuelve imperceptible al momento de contarle ese secreto suavemente al oído.

De pronto todo se detiene, el tiempo se congela y como si fuera una película me veo a mi mismo acariciando con los labios su mejilla, deslizándome con suavidad hasta encontrarme con los suyos.

Donde la noche se enamora de la luz de una luna pasajera, fría noche de un diciembre enamoradizo que ya abandonó al calendario y solo forma parte de nuestras memorias, de la tuya y de la mía.

Todo pasó así, “de rápido” y me pregunto “si volver siempre que estemos allí significa algo”, me intriga saber si eso es lo que realmente me hacía falta, con cierto sabor agridulce me percato que hace mucho que no pienso en el cada vez más lejano “será posible”.  Me concentro, te observo y no me siento diferente, solo me siento igual pero mejor.

Mejor, sí, debe ser eso. Pocas veces pasa y pocas veces funciona… será acaso que eso es lo qué hacía falta… ¿tú?, y si fuera cierto, y si en verdad lo único que hacía falta eras tú.

Creo que no podría soportarlo, es posible que ya este muy acostumbrado a ser como soy y por eso me cuestas trabajo, pero.. si solo me faltaras tú y si en verdad hay un destino que es el responsable de juntarnos y a la vez separarnos, y si en verdad existe algo más allá de nuestra conciencia que nos lleva por donde en realidad deberíamos de ir.

Sin duda te seguiría buscando, hasta despertarme en el fondo de tu alma.

Por cierto, ya te dije que me encanta la forma en que me miras…





Alzo mi copa y Brindo

31 12 2010

Saben queridos lectores imaginarios, muy querida lectora no imaginaria #1, lectores y lectoras no imaginarias de reciente adquisición, amigos y seguidores; la realidad es esta y solo esta, he vivido un cuento de navidad similar al que Dickens jamás hubiera relatado.

Todo Comenzó cuando hace tan solo unas semanas me dirigía a una junta en la Oficina del  “Judío Avaro”, que es el director de una de las empresas dónde los que me regentean prestan mis servicios como Consultor Jr.

Este Scrooge con Kipá, amablemente me recibiría junto con otros colegas, la junta  transcurría como estaba planeado, tan solo un par de horas allí y después llegar a casa.

Nadie contaba con mi Coach líder, un tipo que llevando la batuta, dirigía la charla  sintiendose como el mismo Herbert von Karajan,  aunque más bien se veía como  Bugs Bunny. (No piensen mal, no es que lo catalogue como un parcaso, el tipo en realidad  es un parcaso.) Sus subidas y bajadas transformaron la rutinaria charla de revisión que debería sonar como “claro de luna” o el  “Trepak Suite” del Nutcracker, en un interminable tiroteo de argumentos malos, buenos, mediocres y unos cuantos intemrminables, eso sonaba como  “The night on the bald mountain” del mismísimo Modest  Mussorgsky.

En fin cuando en mi mente sonaba la “Cabalgata de las Valkirias” entendí que se trataría de una escena de esa película de “Apocalipsis” , dónde dicen: “surfear o pelear” y el sujeto de la cinta decide surfear en medio del ataque del vietcong y actúe de forma similar esquive las balas enemigas y con aplomo me deslindé de trabajar el día 29 de Diciembre, por qué quién en su sano juicio aceptaría tan ridícula propuesta, sabiendo que tiene vacaciones. Yo no.

Tal fue mi sensación de logro, que el Camino de regreso a casa sonaba como la overtura “Poet and Peasant”, oh sí, en armoniosa compañía del buen Franz von Suppé.

La navidad transcurrió con los mínimos incidentes el viejo Scrooge no logró vencerme y he jugado mucho Xbox. Un lindo cuento de Navidad para Indigo. (esta parte del relato cobra más sentido si han escuchado los temas que suscribo, si tienen tiempo empapen sus oídos de esos bellos y finos acordes)

Como sea en un par de horas será “Año nuevo” y solo puedo recordar a Guillermo Aguirre y Fierro y el “brindis del Bohemio”, un interesante poema construido bajo la perspectiva del Feliz Año Nuevo, en particular todos los comentarios del Facebook o del Twitter, me recuerdan algunas partes del mismo, los brindis, los deseos y las esperanza de los diferentes estilos se ven retratadas en los 6 alegres bohemios, quienes risueños iban a romper la quietud de algún barrio.

Y así somos todos tratando de resolver en nada la vida de los sueños, tratando de alejarnos de ese cúmulo de amargos desconsuelos, buscando la esperanza que a la vida nos lanza, se brinda por la patria, por los amores por los castos amores tanto como por pasiones voluptosas que el fango del placer llena de rosas,  y es así que en una tempestad de frases vanas, aquellas tan humanas que despiertan ovación creciente y entusiasmo ardiente.

Y aunque yo no soy “el bohemio puro”  si me he visto aveces arrebatándole inspiración a la tristeza mientras se viven momentos de dulzura vertida en la amargura…

Quiero pensar, que no es algo que se termina, es algo que inicia.  Yo no sé ustedes pero los buenos deseos se deben trabajar, se debe sentir la necesidad pasional de hacerlos realidad y trabajar diario con mucho esfuerzo para conseguirlo.

Este año que comienza  brindo por vencer los rigores del destino, por mi pasado y por las frentes que se han juntado con la mía… pero sobre todo este año brindaré del siguiente modo:

Yo brindo, porque en mi mente
brote un torrente
de inspiración divina y seductora,
porque vibre en las cuerdas de mi lira
el verso que suspira,
que sonríe, que canta y que enamora.

Brindo porque mis versos cual saetas
Lleguen hasta las grietas
Formadas de metal y de granito
Del corazón de la mujer ingrata
Que a desdenes me mata…
¡pero que tiene un cuerpo muy bonito!

Porque a su corazón llegue mi canto,
porque enjuguen mi llanto
sus manos que me causan embelesos;
porque con creces mi pasión me pague…
¡vamos!, porque me embriague
con el divino néctar de sus besos.

Sencillamente no hay más “All You Need is LOVE”

Así que los dejos queridos lectores imaginarios, les digo algo… si vivo 2011 al menos con la mitad de cosas que viví los últimos meses de 2010 será sencillamente maravilloso. Tan solo aprendí y decidí como diría Walt Disney.

Alzo mi copa, brindo por ellos
Por todos aquellos que se han quedado atrás
Alzo mi copa, brindo por ellos
Por todos aquellos que queremos conquistar
El más bello premio que es el trono del metal

Y si no llegamos otros lo intentaran
Llegar a ese sueño que es el trono del metal
Brindo por ellos.