Sí, mi vida una de vaqueros.

14 04 2010

Hubo un tiempo cuando la tele no era en alta definición, y tampoco había excelentes animaciones en 3D, eran tiempos diferentes, quizás una época única, sin celulares, ni msn, ni redes sociales, solo estaba la gente, su personalidad y ya.

En esos tiempos de los que no he podido ser testigo, y que envidio demasiado, el rock reinaba,  y la música que escucho estaría a punto de nacer… en esos días la gente tenía el gusto de ver  otro tipo de historias y conocían otro tipo de tramas… probablemente en esos días me hubiese acomodado mejor, dios sabe que es cierto…

Una de las tramas más interesantes y que tanto se ha ensuciado quizás es la de los Western´s, una de esas cintas donde el protagonista, hace su trabajo, salva el día, pero… al final cabalga solo frente al horizonte. Un hombre valiente y hasta cierto punto desinteresado, desde mi punto de vista abnegado, capaz de dejarlo todo y seguir su camino, sobretodo sin mirar hacia atrás.

Este individuo, lejos de los estereotipos y clichés es digno de reconocimiento, se convierte en el arquetipo del hombre fuerte y entregado, nada para el, todo para los demás.

Sí, ese “llanero solitario” tiene un problema grandes con sus prioridades, quién en su sano juicio entregaría todo para contemplar la felicidad ajena, quién  es capaz de negar su propia felicidad en generoso acto… al final el tipo se monta en su caballo, y se va, tan solo así y nada más.

Hay que enfrentarlo pese a que resulta evidente y obvio que el tipo ese tiene mal orientadas sus prioridades, no es nada fuera de lo común, y tampoco ajeno a la cotidianidad de cualquiera de nosotros, en alguna ocasión en cualquier momento todos hemos sacrificado el beneficio personal por algo un tanto más, algo que nos enriquece en esa parte social y humana.

La figura enorme del “llanero Solitario” una sombra que se extiende ante la mirada perdida de los beneficiados, se agranda cuanto más se aleja, cuanto más se encierra en él mismo.

Desde otro punto de vista este sujeto algo introvertido y cobarde, ¿prefiere irse antes que luchar por sus propios ideales? o tan solo se trata de alguien increíblemente nihilista y no le interesa que algo se interpone, tan solo da media vuelta lo deja y se va a buscar nuevas aventuras, o como muchas veces pasa es más sencillo ayudar a los demás con buenos resultados que intentar siquiera ayudarse a sí mismo.

Queridos lectores imaginarios, hoy mientras caminaba frente al sol, al tiempo que mi sombra se extendía en mis espaldas me di cuenta que los que se quedan atrás probablemente no miran mucho al horizonte… y es más posible aún que olviden pronto al que se va, pero aún así me aferro a la idea del arquetipo y su contrapunto.

Yo no sé si el vaquero que se va ha superado la frustración de intentarlo y fallar, fallar tanto que hasta le ha costado muchas heridas en el cuerpo, alma y corazón, pero hasta ese tipo antes de morir ha sido capaz de entregar algo por alguien más aunque sea su ausencia.

Eso me hace preguntar tantas cosas, cuestionarme muchas más, no obstante sigo pensando que es inútil tanto sacrificio… si nunca puedes ver los resultados o si tus actos no producen el efecto deseado para ti, si no para alguien más…pero entonces… ¿por qué nos esforzamos tanto en hacer eso?

Me parece que esa es la dicotomía de una de vaqueros…

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